Una sentimental historia de amor familiar
Si se proyectara este melodrama familiar sin saber la procedencia de su autor, nadie podría afirmar que se trata de un cineasta europeo, y no digamos ya italiano. Por lo tanto está de más hablar de influencias neorrealistas o del mismísimo Vittorio de Sica, a sabiendas que “De padres a hijas” lo ha dirigido Gabriele Muccino. En todo caso su trayectoria se podría comparar mejor con la de Franco Zeffirelli, que no tardó en adaptar su cine a las exigencias de Hollywood. Muccino se dio a conocer internacionalmente con “El último beso” (2001), para acabar aterrizando en los Estados Unidos apadrinado por el actor Will Smith, quien le produjo “En busca de la felicidad” (2006) y “Siete almas” (2008). Una vez instalado allí, dirigió luego a Gerard Butler en “Un buen partido” (2012), cuyos tibios resultados se lo ponen difícil a “De padres a hijas” en su deseo de conectar con el gran público familiar. De momento la crítica se ha decantado por la interpretación de Amanda Seyfried frente a la de Russell Crowe, lo que equivale a decir que el papel filial está mejor ejecutado que el paterno, teniendo en cuenta que ambos dependen de los saltos en el tiempo que les separan, ya que la historia se desarrolla a lo largo de tres décadas, desde los años 80 hasta la actualidad. Ya mujer, la protagonista recuerda su niñez junto al padre escritor.

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