Raimundo Fitero
DE REOJO

Logopedas

Estamos metidos en una atracción de parque temático político. Con abono para montar en todos los elementos: montañas rusas, salón de los espejos, cueva del amor perdido, casa del terror y así sucesivamente. La tarde del sábado fue una de esas situaciones informativas que es difícil asimilar si no se ha tenido la oportunidad circunstancial de verlo en vivo y en directo. Desde el rumor, hasta la rueda de prensa ofrecida en directo solamente por La Sexta entre los canales generalistas de cobertura estatal. No soportaba la traducción simultánea y me pasé a TV3. Mucho mejor. Un detalle, una rueda de prensa que ha dejado figuras retóricas múltiples y conceptos parlamentarios cuestionables; la realizó con mucha tranquilidad Artur Mas en catalán pero respondió a las preguntas también en español, inglés y francés. Y con buen nivel. El canal catalán mantuvo un tono casi de celebración, siempre a favor del pacto conseguido, sin apenas nadie en contra. En “La Sexta noche” se montó el cirio que se presumía. Las hordas españolistas, ese compendio de intransigencia, ignorancia, avaricia y rabia, incapaces de descodificar los mensajes simples, insultaban. Tenían todos los titulares preparados para decir hoy que había fracasado el proceso soberanista catalán y se encuentran metidos en un charco de realidad. Desde sus limitados recursos solamente les sale una frase vacía, «unidad de España». Y con eso no se arregla nada.

Necesitan analistas de texto y logopedas. El nuevo president de Catalunya se llama Carles Puigdemont y como no es un futbolista fichado por Florentino no van a saber decirlo correctamente nunca. Empieza otro tiempo, otra etapa. Seguiremos atentos a la pantalla, no sea que todavía tengamos nuevas sorpresas debido a acciones u omisiones. Todos los firmantes han dejado pelos en la gatera.