Iñaki LEKUONA
Periodista

Una triste caricatura

Un año después de que el fundamentalismo se llevara por delante a un puñado de dibujantes que querían hacer humor de todo, Johnny Hallyday, en presencia del Presidente de la República y acompañado del coro del Ejército francés, cantó en su honor. Toda una ironía, ácida e hiriente. Así lo entiende, entre otros, Fabrice Nicolino, uno de los periodistas que tuvo la suerte de salir con vida de aquella viñeta teñida en rojo. «Da la sensación de que Hollande quiere relanzar su carrera política». Una carrera que el patrón del PS, de la mano de su escudero Valls, está escorando hacia la derecha, a rebufo de una sociedad cada vez más conservadora, más individualista y, últimamente, más xenófoba.

Por eso, discursos como los de la ministra de Justicia parecen sacados de otra historieta, mucho menos deformada, de trazos más finos y más ajustados a la realidad. Por eso, cuando cerca de 10.000 personas se manifiestan en Baiona por el respeto de los derechos fundamentales de las personas presas y de sus familias, queda la esperanza de que Christiane Taubira se tome la cuestión en serio. La incógnita está en si Hollande aceptará alterar el guión en blanco y negro que hasta ahora viene imponiendo Madrid o si seguirá trazando la triste caricatura de sí mismo al ritmo de un Johnny Hallyday que no oculta su devoción por Sarkozy.