Puigdemont circunscribe su lealtad al pueblo de Catalunya
Sin referencias a la Constitución ni al rey, Carles Puigdemont asumió ayer el cargo de president de la Generalitat arremetiendo contra el Estado y reivindicando como tareas pendientes explicar e implicar el proceso «más, mejor y a más gente». Artur Mas se despidió definitivamente de la presidencia acordándose también de Felipe VI.

«¿Promete cumplir lealmente las obligaciones del cargo de president de la Generalitat con fidelidad a la voluntad del pueblo de Catalunya, representado por su Parlamento? Sí, lo prometo». La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, preguntó, y el que desde ayer es el 130º presidente de la Generalitat con todas las de la ley, Carles Puigdemont, contestó. Así, escuetamente, sin las acostumbradas referencias y juras a la Constitución ni al rey. Puigdemont aprovechó la toma de posesión para declarar, de la forma más solemne posible, que se debe al pueblo de Catalunya.
Enfrente, en primera fila, el ministro de Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, y la delegada del Gobierno, María de los Llanos de Luna, encajaron el golpe con una mal disimulada cara de póker, mientras que el resto del salón Sant Jordi del Palau de la Generalitat aplaudía a rabiar. El Gobierno español no tardó ni una hora en solicitar un informe al respecto a la Abogacía del Estado.
El conflicto existe, al menos a nivel protocolario. Y quien lo inició fue Felipe VI, que el lunes no quiso recibir a Forcadell y que ayer evitó agradecer los servicios prestados al president cesante, Artur Mas, tal y como dicta la costumbre. Minucias protocolarias que el ya expresident aprovechó en su breve discurso de despedida ayer: «Yo sí que os agradezco los servicios prestados», dijo, dirigiéndose a todos los que han colaborado con él durante cinco años en el Govern. Mas recordó una de las máximas que ha guiado su acción gubernamental («cabeza fría, corazón caliente, puño firme, pies en la tierra») antes de colocar a Puigdemont el medallón que simboliza la Presidencia y pasar a engrosar la lista de expresidentes. De los otros tres que siguen vivos, José Montilla y Pasqual Maragall siguieron el acto en directo. Evidentemente, no fue ninguna casualidad que Jordi Pujol no asistiese.
«Explicar e implicar»
En un discurso más breve de lo habitual, Puigdemont arrancó destacando que quiere gobernar sin olvidar «las esperanzas de la gente». Unas esperanzas que, sin embargo, consideró que no puede cumplir «sin las herramientas adecuadas». «Estamos ahogados financieramente y menospreciados culturalmente», recordó antes de reafirmar su compromiso con el proceso, cuya «solvencia jurídica» trató de garantizar. «No lo haremos de cualquier manera», consideró, recordando las tareas pendientes del soberanismo: «Nos tenemos que explicar e implicar más, mejor y a más gente».
Ocho hombres y cinco mujeres acompañarán al nuevo president
Aunque no será hasta mañana por la mañana cuando los miembros del nuevo Govern tomen posesión de sus cargos, la formación del Ejecutivo, avanzada ya el lunes, se acabó de definir ayer. Así, bajo la coordinación del vicepresidente y titular de Economía y Hacienda, Oriol Junqueras, se situarán el conseller de Empresa y Conocimiento, Jordi Baiget (CDC); la responsable de Trabajo, Dolors Bassa (ERC); la de Agricultura, Meritxell Serret (ERC), y el de Territorio i Sostenibilidad, Josep Rull (coordinador general de CDC).
Bajo la tutela de la que será portavoz y responsable del macroárea de Bienestar, Neus Munté, se situarán los consellers de Salud, Toni Comín (independiente propuesto por ERC); de Cultura, Santi Vila (de CDC, titular de Territorio y Sostenibilidad la pasada legislatura), y de Educación, Meritxell Ruiz (CDC).
Finalmente, bajo la batuta de Raül Romeva, que asumirá la macroárea de Transparencia, Relaciones Institucionales e Internacionales, así como la novedosa Conselleria de Asuntos Exteriores, se situarán la titular de Governación, Meritxell Borràs (CDC, repite); el de Interior, Jordi Jané (CDC, también repite), y el de Justicia, Carles Mundó (ERC).
Así, si no se dan inesperados cambios de última hora, el Govern definitivo encargado de aplicar la hoja de ruta soberanista y gestionar mientras el día a día estará formado por nueve hombres y cinco mujeres. Ocho de sus miembros lo serán a propuesta de Convergència, y los otros seis a propuesta de Esquerra.B.Z.

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