Isidro ESNAOLA
DONOSTIA

La economía rusa afronta el mayor desafío en décadas según Medvedev

El primer ministro ruso participó en el «Fórum Gaidar», donde repasó los principales problemas de la economía rusa y esbozó las líneas maestras de la política económica. Su ministro de Finanzas apuntó a una revisión de las cuentas al final del primer trimestre.

«Lograr la máxima libertad con respecto a las rentas de las materias primas es una cuestión clave de la independencia geopolítica del país y, por lo tanto, tenemos que trabajar para ofrecer al mercado mundial algo más interesante y competitivo que materias primas». Con estas palabras resumió el primer ministro ruso, Dmitri Medvedev, los retos que enfrenta la economía del gigante euroasiático.

Medvedev reconoció que una serie de principios e instituciones claves de la economía mundial han dejado de funcionar. A su entender, todavía no está claro si es una interrupción momentánea o una caída definitiva que obligue a formular nuevos principios. Los bajos precios del petróleo en el mercado internacional son uno de los ejemplos de esa situación.

Aunque valoró la coyuntura como «seria» por el bajo precio de la energía, indicó que Rusia la afronta con una deuda externa pequeña y con importantes reservas de oro que hacen que la situación económica sea «compleja pero gestionable».

Caída de los ingresos

A juicio del primer ministro, la caída de los ingresos de la población rusa es el problema más grave e importante para el Gobierno. Los altos precios del petróleo permitieron subir salarios y pensiones, y aumentar las inversiones en infraestructuras sociales. Medvedev reconoció implícitamente que, gracias a las regalías del petróleo, la riqueza de la población ha superado el crecimiento económico durante los últimos años. En cualquier caso, señaló que la política social seguirá siendo una prioridad para el Ejecutivo.

Respecto a la industria, consideró que ha dejado de padecer el llamado «síndrome holandés», que consiste en una revalorización de la divisa –como consecuencia de una entrada extraordinaria de rentas– que resta competitividad a la industria local hasta hundirla.

Medvedev aseguró que el Gobierno dirigirá su apoyo únicamente hacia las compañías que sean competitivas, utilizando para ello nuevos mecanismos como los contratos de inversión. Uno de los problemas más graves a los que se enfrenta la industria rusa es la dificultad para financiar inversiones, como consecuencia tanto de las sanciones internacionales como de los altos tipos de interés.

El primer ministro aseguró que el Gobierno ha planteado varias medidas para impulsar el mercado de obligaciones corporativas, como dejar exento fiscalmente el pago del cupón de estos activos financieros.

El ministro de Finanzas, Anton Siluanov, reconoció que el Gobierno ya había tomado algunas resoluciones para controlar el gasto. Asimismo, aseguró que el departamento está trabajando varias medidas fiscales para mejorar los ingresos. Explicó que, en cualquier caso, el punto de partida es mejor de lo esperado, puesto que 2015 se ha cerrado con un déficit del 2,6% del PIB, por debajo del 3% previsto.