Duran i Lleida renuncia a su cargo en Unió tras 29 años al frente del partido
Josep Antoni Duran i Lleida anunció ayer que renuncia a su cargo al frente de UDC, debido a los malos resultados obtenidos en las dos citas electorales a las que ha concurrido en solitario.

El líder democristiano catalán argumentó que «la gente no entendería que todo siguiera igual» tras los resultados de Unió Democràtica de Catalunya en las elecciones catalanas del 27 de setiembre y en las del 20 de diciembre a las Cortes españolas. Después de las primeras, Duran puso su cargo de presidente del comité de gobierno a disposición del partido; no obstante, se presentó a las generales de diciembre porque, según manifestó ayer, se creyó «con el deber, más que con el derecho» de hacerlo, ya que estimó que el resultado de su partido en las elecciones catalanas «no podía permitir que otros asumiesen esa responsabilidad». Y ayer anunció que abandona la presidencia del partido.
Josep Antoni Duran i Lleida concluye así su larga etapa, de nada menos que 29 años seguidos, al frente de la formación política en la que ingresó hace más de 40 y donde ocupó diversos cargos hasta llegar a la presidencia. Una etapa cuyo final se aceleró tras la ruptura de Convergència i Unió en junio de 2015 por divergencias en torno al proceso independentista, toda vez que la formación que hasta ayer lideraba Duran apostaba por el pacto con Madrid.
Tras anunciar su dimisión, Duran aseguró que la situación política en Catalunya y en el Estado, en su opinión, proyecta una enorme preocupación en el mundo empresarial y en las instituciones europeas, debido a la «incertidumbre política».
A la espera de la decisión, en el congreso de abril, de Unió sobre quién sustituirá a Duran en la presidencia del partido, Ramón Espadaler, secretario general del mismo y quien fuera cabeza de lista en los comicios del 27 de setiembre, será la principal referencia de Unió.
Declaraciones de Puigdemont
El mismo día que dimitió Duran i Lleida, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, expresó con una metáfora el propósito del proceso independentista encomendado a su Gobierno: «Ponemos trenes en la vía, no para que choquen sino para que vayan lejos». Lo hizo en el lugar idóneo para esa metáfora, como fue el acto de llegada del nuevo tren de la línea Lleida-La Pobla de Segur. Puigdemont aseguró que en Catalunya «sabemos perfectamente que en el caso de las infraestructuras, o las hacemos o no nos las hacen», y que el Govern gestiona mejor la movilidad, lo que, según manifestó, es«un hecho comprobable y comparable».
En su cuenta de Twitter, el presidente de la Generalitat recordó que ayer se cumplieron 300 años del Decreto de Nueva Planta, con el que Felipe V abolió las instituciones catalanas, y escribió: «Nos quisieron borrar como nación. No lo consiguieron. 300 años después queremos escribir un nuevo país. Lo conseguiremos».

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