N.M.
BILBAO ATHLETIC

Mismos errores que no se deben cometer en la segunda vuelta si se quieren salvar

TENERIFE 2

BILBAO ATHLETIC 0


Borrón y cuenta nueva. Es la mentalidad con la que el Bilbao Athletic debe afrontar una segunda vuelta, en la que tendrá que mejorar en aspectos fundamentales de su juego si quiere conservar la categoría. En el Heliodoro Rodríguez volvió a cometer los mismos pecados que le han llevado al farolillo rojo: muy poco veneno en los últimos metros y excesivos regalos en defensa. Sin hacer nada del otro mundo, el Tenerife, que sumó su cuarto triunfo en casa en once encuentros, ya encarriló el envite antes del descanso.

Para esas alturas, un despiste en una jugada de estrategia y un gol en propia puerta se convirtieron en sendas pesadas losas como para contrarrestarlas en la segunda parte, pese a que los cachorros volvieron a demostrar que saben llevar el peso del partido. Gil le perdió la marca al Choco Lozano –el más incisivo de los suyos– en el 58 para que el delantero hondureño anotase de cabeza el 1-0 y Yeray, al intentar cortar un fuerte centro desde la izquierda de Saúl, introdujo el esférico en las redes de su compañero Remiro.

Los dos errores de los bisoños centrales rojiblancos volvieron a colocar a su equipo en una tesitura ya demasiado habitual durante esta primera vuelta. El Bilbao Athletic, obligado a realizar el desgaste de construir, pero con la pólvora mojada a partir de tres cuartos, y el rival, cómodo atrás y esperando a los huecos que siempre se dejan por el ímpetu en la búsqueda de la remontada.

Lesión y expulsión

El ayer maleficio de los centrales llegó hasta el extremo, pues Yeray tuvo que ser sustituido al descanso después de sufrir una falta que le dejó tocado durante la primera mitad y Gil, a falta de ocho minutos para el tiempo reglamentario, fue expulsado de manera rigurosa en un forcejeo con un contrario.

Y en ese guión demasiado visto ya esta temporada, los dirigidos por Cuco Ziganda lo intentaron con criterio a la hora de mover el cuero –nadie podrá decir que a este grupo le falte calidad–, pero sin el suficiente mordiente cuando se llegó a los dominios del área del rival.