Joseba VIVANCO
Athletic

La cara de Muniain

La expulsión de Iraizoz por un penalti cometido a los tres minutos de juego mediatizó un partido en el que el Barcelona jugó a placer ylos rojiblancos terminaron encajando la segunda mayor goleada recibida en el Camp Nou. El miércoles, en Copa, toca desquitarse.

BARCELONA 6

ATHLETIC 0


Cuentan que la práctica de los deportistas de hacer un corrillo en su campo ante de comenzar el encuentro tiene su origen a finales del siglo XIX, en la Universidad de Gallaudet, cuando en, precisamente, los partidos de fútbol de la época los alumnos sordos formaban un círculo para comunicarse mediante el lenguaje de signos evitando las miradas indiscretas de los rivales. El Athletic repite ese ritual antes de cada pitido inicial, últimas arengas, últimas palmadas, últimas palabras de la voz más respetada de ese once titular. A los tres minutos de juego, todo ese ceremonial se venía abajo como un castillo de naipes. Balón largo a esa tierra de nadie entre el último defensa y el guardameta, donde todo puede suceder, donde impera la ley del más listo, y en este caso que nos ocupa del más fuerte. Etxeita tiene ganada la partida a un Luis Suárez que le echa el aliento en el cogote y solo cabe una decisión, reventar la pelota al séptimo anfiteatro, pero el zornotzarra se equivoca y decide proteger el esférico a la espera de la salida de un Iraizoz que nunca tuvo, y con razón, esa intención. El bilbaino se confía, el charrúa se lo quita de encima, sea en falta o no, le gana la partida con una pasmosa facilidad, quiebra la salida a la desesperada del portero y el navarro le atropella con claridad. Cagada de libro de Etxeita, penalty y expulsión de enciclopedia de Iraizoz y al Barcelona que se le extendía una alfombra en el día dedicado a Leo Messi.

Era la primera roja que veía Iraizoz en su dilatada trayectoria futbolística. Asumido su camino a vestuarios con rostro de resignación, cedía el brazalete de capitán a un Muniain que volvía a la titularidad tras su larga lesión. En el banquillo, Iago Herrerín se desprendía de su chándal y el cuarto árbitro marcaba en el luminoso el dorsal ‘19’ de un Iker que cedía los honores a De Marcos y se encaminaba fuera de los límites del terreno de juego con una cara que reflejaba todo lo que le había sucedido al Athletic en un abrir y cerrar de ojos. Descompuesto, enojado, contrariado, apenas tres minutos sobre el verde, en el Camp Nou, sin respuesta, ni él ni sus compañeros que veían cómo un error tiraba por el fregadero ese corrillo inicial, las charlas del técnico, la ilusión generada. Y a partir de ahí un monólogo coral llamado Barcelona que le ‘pintó’ media docena de goles a los leones.

En el palco del coliseo culé estaba como invitado un tal Yoichi Takahashi, autor de los recordados dibujos ‘‘Oliver y Benji’’. El japonés estaba atento a Messi, pero con quien debió de disfrutar de lo lindo fue con el tobillo de dibujo animado de Neymar y con el que Bóveda soñará hasta el día del juicio final. Y se lo pasó en grande viendo a Iniesta, a Busquets, a Luis Suárez... Y al Athletic, a los hombres de Valverde los 85 minutos por delante con un jugador menos se les iban a hacer tan o más largo que un partido del New Team de los dos astros del comic nipón.

Monólogo del Barça y Neymar

Los rojiblancos tenían muy clara la lección. Presionar la salida del rival y jugar con defensa adelantada, achicando espacios. Una actitud que le dio frutos a Williams sobre Piqué en banda, el central cede a Bravo sin mirar, Muniain se interpone, mejora el robo cediendo a Eraso que tampoco levanta la cabeza como Piqué, no ve a De Marcos mejor situado, y malogra la ocasión. Y de lo que pudo ser, a lo que fue. Penalti, expulsión y gol de Messi desde los once metros.

Lejos de descomponerse, los bilbainos plegaron filas, dejaron solo en punta a un Williams que lo poco que pudo hacer lo hizo todo muy bien y fue de las pocas notas positivas del desastre, y hasta tuvieron el empate en una rápida acción en la que Bravo salvó ante De Marcos.

El Barcelona, guiados ora por Iniesta, ora por Messi, eran dueños y señores. Llegaban, remataban, los leones se defendían corriendo detrás de la pelota y a cada robo de balón reclamando un flotador en el que auxiliarse más que un compañero al que pasar, hasta que cayó el segundo, Neymar, asistido por Suárez en una vertiginosa contra en la que Etxeita debió haber hecho falta a Messi en la medular. Ahí se acabó cualquier resquicio de algo si es que lo había.

El partido se iba a hacer muy, muy largo. Máxime cuando nada más volver de vestuarios, el uruguayo hacía el tercero de su equipo y el primero de los tres suyos. Porque si de Messi era el Balón de Oro, el ‘Pistolero’ se llevaba el del encuentro. Iba a anotar el quinto y el sexto, aunque los elogios se los llevaba el cuarto, que envió al fondo de la red Rakitic, pero lo dibujó Neymar en una jugada que ni el propio Takahashi hubiera soñado.

Durísimo castigo para los rojiblancos, que duraron lo que duraron, que pusieron oposición hasta donde pudieron, y que hasta tuvieron algún chispazo para maquillar el marcador, como la que tuvo de nuevo Eraso a centro de Sabin Merino y tras hacerlo bien en el quiebro la mandó de nuevo a la grada. Valverde dio al menos descanso a Williams y Beñat, consiguió –como confeso les trasladó en el descanso– que ninguno se fuera como Iraizoz antes de tiempo por una entrada o patada preso de la impotencia, y poco más. Porque el partido no tuvo historia, solo estadística, la que sonroja al revelar que es la segunda mayor paliza que padece el Athletic en el Camp Nou desde el 7-0 encajado en 2001.

Estadística, sí. Porque de nada sirve rebobinar y darle vueltas a la cabeza. Lo dijo De Marcos en cuanto el colegiado puso final a la escabechina. «Con este resultado nos dan más ganas de volver a jugar. El fútbol tiene esto, en tres días, revancha», se soltó ese jugador al que el propio capitán Gurpegi considera ejemplifica como pocos el sentimiento Athletic. Ese que tocará sacar a relucir este miércoles al abrigo de San Mamés. Allí donde los sueños suelen hacerse realidad. Lo de ayer es historia, el futuro está por escribirse.

Valverde: «Hay falta de Luis Suárez a Etxeita y la expulsión es excesiva»

Ernesto Valverde se mostró confiado en sala de prensa que anímicamente sus hombres se recuperarán del 6-0 recibido cara al choque copero del miércoles. «Nos tenemos que levantar, sí lo haremos, confío en el equipo porque siempre competimos». En lo que no tuvo dudas en pronunciarse fue en la jugada clave del encuentro. Para el técnico, «sí hay falta de Luis Suárez sobre Etxeita, le ha agarrado» y la expulsión de Iraizoz en el penalti «es excesiva, me ha parecida dura». Sin embargo, no quiso poner peros y asumió que el 3-0 ya les dejó tocados y casi bajaron los brazos.J.V.