La obstinación occidental fuerza la formación del Gobierno de unidad libio
Con el patrocinio de la ONU y la presión occidental, se formó ayer el nuevo Gobierno libio de unidad nacional, que será dirigido por el empresario Fayez el-Sarraj y estará compuesto por 32 ministros, elegidos de forma proporcional a las tres principales regiones libias: Barka, Fezzan y Trípoli. El nuevo Ejecutivo nace, sin embargo, desunido, 48 horas después de lo estipulado, con sede en el extranjero (Túnez) y con la oposición de parte de sus miembros. Es fruto del acuerdo firmado en diciembre por los miembros de los dos parlamentos libios rivales, que, sin embargo, no lo han ratificado El emisario de la ONU, Martin Kobler, pidió al Parlamento reconocido por Occidente que se reúna rápidamente para aprobar el nuevo Ejecutivo, un llamamiento que compartió la responsable de la diplomacia europea, Federica Mogherini. Para que resulte operativo, la Cámara debe aprobarlo con una mayoría de dos tercios. Las potencias occidentales han presionado durante los últimos meses para la formación del Gobierno de unidad con el fin de intentar estabilizar el país, hundido en el caos y sometido a multitud de grupos armados desde la caída de Gadafi. Un caos aprovechado por el ISIS para aumentar su presencia en el país.

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