Familiares no cejarán hasta saber la verdad sobre la emboscada de Pasaia
«No queremos seguir oyendo a los políticos hablar de paz y convivencia mientras que a nosotros nos tienen totalmente marginados y olvidados». Así se han expresado los familiares de las cuatro personas muertas por los disparos de la Policía Española en la bahía de Pasaia hace casi 32 años. Han recurrido la decisión de archivar el caso.

La sala de la casa Víctor Hugo de Pasai Donibane fue ayer el punto de encuentro de los familiares de Dioni Aizpuru, Pedro Mari Isart, José Mari Izura y Rafael Delas, miembros de los Comandos Autónomos Anticapitalistas (CAA), muertos en la emboscada de Pasaia el 22 de marzo de 1984. Había gente de todas las edades, desde quienes conocieron los hechos hasta niñas y niños que ven esa fecha muy lejana. Les acompañaron los abogados Santiago González y Miguel Castells, así como los vecinos.
«Fruto de la encerrona, la Policía Española acribilló a balazos a nuestros familiares», recordaron. Tal y como recoge la autopsia del forense Paco Etxeberria, había 113 orificios de bala en sus cuerpos. Varios de los disparos se realizaron a aproximadamente dos metros.
Según el testimonio de Joseba Merino, superviviente de la emboscada, la Policía les dio el “alto” cuando desembarcaron la zodiac en las rocas y, seguidamente, inició un tiroteo que acabó con la vida de Pedro Mari Isart y José Mari Izura. Luego detuvo a Merino, Delas y Aizpuru y fusiló a los dos últimos delante de Joseba.
Los allegados denunciaron que, a pesar de la gravedad y la crueldad de los hechos, «nunca ha habido un interés real para esclarecerlos», por lo que han sido 32 años de «sufrimiento, impotencia y rabia».
«No queremos seguir contando a nuestros hijos que para nosotros no existe el derecho a la verdad, ni la justicia, ni el reconocimiento», destacaron. «Queremos que continúe el caso abierto y que se investigue de verdad».
El abogado Santiago González remarcó la importancia que tiene conocer la verdad, «no solo para las familias, también para todo el pueblo». Indicó, asimismo, que el Juzgado de Instrucción número 2 de Donostia, aunque haya archivado el caso, ha visto indicios de delito.
«El mayor crimen tras Franco»
El Juzgado considera que no se puede conocer la identidad de los autores de los hechos, pero los abogados defienden que existe esa posibilidad. Por ejemplo, tienen derecho a conocer la identidad de los miembros de las brigadas que participaron en la operación, pero el Juzgado y la Audiencia de Gipuzkoa se lo han denegado.
Añadió que en el libro de José Bono “Les voy a contar” también se pueden encontrar pistas. «El barón del PSOE relata, mencionando las palabras de otro barón del mismo partido, José Leguina, que PSOE mantuvo una reunión con el PNV y le avisó de que la muerte de Enrique Casas en atentado tendría consecuencias. La masacre de Pasaia ocurrió poco después». Por ello, González pidió a los miembros de ambos partidos que si tienen información, que lo cuenten.
Miguel Castells definió lo ocurrido en Pasaia como «el mayor crimen de Estado tras la muerte de Franco» y apuntó que «el Estado no se autoinvestiga; tampoco la Policía». Dirigiéndose a «los autores, cómplices y encubridores del crimen», remachó: «Ni las familias, ni el pueblo, ni sus instituciones cejarán hasta lograr la verdad, la justicia y la reparación». El acto terminó con un fuerte y sentido aplauso.

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