Al Gobierno irlandés le cuestan las políticas de austeridad 62 escaños
El recuento de votos sigue en Irlanda. Aunque Fine Gael ha recuperado algo de terreno, la diferencia con Fianna Fail es de tan sólo cuatro diputados, y sólo una alianza entre ambos partidos conservadores garantizaría un gobierno en Dublín, ya que los laboristas han perdido 31 diputados, haciendo imposible repetir la coalición del 2011.

Estas elecciones han representado un duro castigo contra los partidos de la coalición de un Gobierno empeñado en implementar políticas de austeridad sin preocuparse por el efecto de éstas sobre la población irlandesa. El viernes los votantes irlandeses les pasaron la factura.
Fine Gael ha perdido el 10,6% de los votos que obtuvo en 2011, lo que se materializa en 31 diputados menos (por el momento, ya que el recuento sigue). Entre las víctimas del partido en estas elecciones, así como entre los supervivientes, crece el descontento, que se materializa en la figura del líder de la formación y primer ministro irlandés, Enda Kenny.
El partido ha sufrido grandes pérdidas en estas elecciones: James Reilly, ministro de Sanidad; Alan Shatter, exministro de Justicia… El reinado del partido se ha evaporado en distritos electorales donde desde la creación de la república irlandesa habían contado con un escaño. No es de extrañar que dada esa situación algunos pidan su cabeza.
Dentro de Fine Gael siempre ha existido el descontento. Muchos de los nuevos diputados del partido se habían quejado de la inaccesibilidad de Kenny y, asociada con ella, de la ignorancia sobre la percepción del electorado acerca del partido y las políticas del Gobierno. A ello se añade la decisión de confiar la campaña del partido a los estrategas de los tories británicos, que centraron el mensaje del partido en la economía.
«Mantengamos la recuperación» fue el eslogan el partido, pero la idea se le escapaba al electorado rural y no convencía al urbano. Para cuando los estrategas del partido se dieron cuenta del error era demasiado tarde. Que se diera a conocer el apoyo de los conservadores británicos a Kenny no fue precisamente una gran ayuda en estas elecciones.
El apoyo de Fine Gael a sus socios de gobierno, los laboristas, tampoco ha sido de ayuda para un partido que tradicionalmente se identificaba con la clase trabajadora. Los laboristas han perdido el 12,8% de su voto; y con ello, 31 escaños. Si bien es cierto que la líder del partido y vicepresidenta del Gobierno, Joan Burton, consiguió raspar su reelección, es evidente que su liderazgo llega a su fin, así como su esperanza de renovar la coalición de gobierno. Desde las filas laboristas se declara que el partido se ha sacrificado por el bien de Irlanda, y ahora se exige que los partidos que han recibido la mayoría de los votos hagan lo mismo.
Subida de Fianna Fail
Esta exigencia se dirige de forma nítida sobre todo a Fianna Fail. El partido de Micheal Martin ha superado las expectativas de las encuentras. El electorado parece haber olvidado el estado en el que dejo al país después de doce años de despilfarro económico (que no se dirigió precisamente a la mejora de los servicios públicos) en 2011. Con un 6,9% de incremento en su voto, ha conseguido casi un empate con Fine Gael, del que le separan tan sólo el 1,2% de los votos y cuatro escaños.
Por el momento, ambos partidos se niegan a confirmar la posibilidad de una coalición de gobierno, y desde Fine Gael se ha apuntado a la posibilidad de reconvocar elecciones generales, aunque desde ambos partidos se mantiene abierta la puerta a un acuerdo.
El apoyo a Sinn Féin crece, pero por debajo de lo esperado
Los republicanos recordarán estas elecciones con una mezcla de alegría y amargura. Amargura, porque no se cumplieron las expectativas de las encuestas de opinión, que les otorgaban como mínimo el 15% de los votos, frente al 13,8% que se materializó el día de las elecciones, y porque algunos distritos en los que se consideraba hecha la elección de un republicano, no se consiguió.
Alegría porque, en estos momentos, el partido cuenta con 8 nuevos escaños, y ha hecho historia asegurando representación en distritos donde Sinn Féin nunca había conseguido un diputado (Wicklow) o consiguiendo que sus candidatas fueran las primeras mujeres representando a sus territorios en el Parlamento.
Es el caso de Imelda Munster, la compañera de Gerry Adams en la papeleta de Louth, primera mujer elegida nunca en ese distrito electoral. «Es un honor y un privilegio el hecho de que sea una mujer de Sinn Féin la elegida», declaró Munster.
Sinn Féin ha rechazado entrar en el gobierno como socio minoritario, apuntando que sólo lo hará si pudiera hacerlo con los partidos y diputados independientes que han firmado el manifiesto Derecho al Cambio. «No vamos a apoyar a ningún partido conservador», decía Munster, que apuntaba a la debacle laborista: «Fueron elegidos para defender al pueblo. Prometieron que controlarían a Fine Gael. Hicieron lo contrario: se transformaron en Fine Gael».S. G.

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