Raimundo Fitero
DE REOJO

Alusiones

Casi nadie se atreve a hacer un pronóstico sobre la situación política española. Si se consumarán pactos de gran coalición, si Pedro Sánchez dejará de jugar a ser el ofendido y se pondrá en la labor de hacer una propuesta con los grupos políticos a su izquierda, si mantiene este maridaje aséptico y folclórico con Albert Rivera y por fin si al listillo de Pablo Iglesias le entra algo de sentido común político, se abstenga parcialmente, condicione al nuevo gobierno y les deja que se coman los recortes, las no-reformas y se quede con toda la banda izquierda para poder hacer el sorpasso en las próxima convocatoria o si vamos directamente a elecciones.

Solamente hay una cosa clara, en dos sesiones y media Patxi López se ha convertido en el hazmerreír del congreso. Le llaman Patxi Alusiones, porque es tan flojo de recursos intelectuales, le cuesta tanto interpretar un reglamento y su espíritu que los viejos zorros resabiados de los partidos le toman el pelo de manera constante. Les dio la palabra  a los de Ciudadanos por alusiones que no tenían nada que ver con lo tratado para que sigan mintiendo sobre su tibia condena en diferido al franquismo. Y se la negó a ERC, a los que sí aludieron de manera directa. Está ahí por casualidad, no tiene capacidad y Celia Villalobos a su derecha le come la oreja de manera determinante y agobiante. Se le reprochó en vivo que no tenía ni idea sobre el reglamento, pero él, muy campechano, dijo que sí, que lo solventaría. Si no hay nuevas elecciones y se mantiene a este sujeto como tercera autoridad del Estado español, las risas van a ser constantes. Puede convertirse en el tonto del Congreso y todos van a intentar colársela. Es curioso que utilice monosílabos en euskera desde su puesto de mando. Lo que no ha hecho en su vida, ni como Lehendakari, que esa es otra, lo fue gracias al PP. Ni por alusiones.