Ankara aumenta sus exigencias para parar también a los refugiados
Ante una Unión Europea cada vez más cerca de las posturas hostiles a los refugiados de los estados que han cerrado sus fronteras, y que pide que Turquía acepte la devolución incluso de refugiados y demandantes de asilo, Ankara ha subido el precio de sus exigencias, al demandar 3.000 millones de euros más para frenar el flujo migratorio.

Turquía se mostró ayer decidida a hacer valer sus intereses ante una Unión Europea que desea con urgencia que Ankara cumpla el papel de guarda fronterizo y cierre el paso a migrantes económicos y solicitantes de asilo. El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, presentó una nueva propuesta en una comida de trabajo con los Veintiocho, según la cual Ankara estaría dispuesta a acelerar la puesta en marcha del acuerdo por el que se compromete a readmitir a migrantes que han llegado a suelo europeo para expulsarlos a sus países de origen. Y, a cambio de las nuevas exigencias, está dispuesta a ir más allá.
«Lo que cambia es el compromiso de los turcos de retomar no solo los migrantes ilegales sino también a los refugiados sirios. Hemos dicho que por cada sirio que retomen, nosotros reinstalaremos un sirio» en la UE, haciéndole venir directamente, por una vía legal, desde el territorio turco, explicó una fuente diplomática europea. Así, la tramitación del asilo se llevaría a cabo en suelo turco.
«Es muy importante que Turquía esté dispuesta a aceptar a todos los refugiados no sirios», señaló el primer ministro neerlandés, Mark Rutte, que añadió que también se busca acabar con el flujo de refugiados sirios.
En esta «transacción» Turquía reclama una ayuda suplementaria de 3.000 millones de euros, que se añaden a los más de 3.000 millones ya prometidos por Bruselas para que mantenga en suelo turco a los 2,7 millones de refugiados que ya ha acogido, y bloquee su salida hacia Europa. Además, Turquía espera adelantar a junio el régimen que excluye los visados para sus ciudadanos –hasta ahora estaba previsto en otoño– y abrir rápidamente las negociaciones sobre nuevos capítulos de adhesión a la UE.
Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia mostraron reservas a la propuesta.
Los Veintiocho y Ankara ya había suscrito con la UE el pasado noviembre un plan de acción para frenar a los migrantes que, por millares, salen de las costas turcas hacia Grecia. El objetivo es que Turquía devuelva a sus países de origen a los que considera migrantes «económicos», definición amplia en la que entran nacionalidades no sirias, a pesar de vivir otros conflictos.
El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, consciente de en qué medida que la UE necesita la colaboración turca, recordó ayer que la cumbre que «muestra hasta qué punto Turquía es indispensable para la UE y Europa para Turquía».
De hecho, además de sus exigencias materiales, ya ha conseguido la indiferencia europa hacia la guerra contra los kurdos y las masacres en varias ciudades de Kurdistán. Y mientras la UE y Turquía negociaban el precio de parar a los refugiados, en el seno del bloque europeo crece la aceptación de las decisiones unilaterales de algunos países de Europa central y del este para bloquear sus fronteras y parar las llegadas.
Ruta de los Balcanes cerrada
De hecho, el borrador final de la cumbre sobre migración mencionaba casi en tono triunfal que «la ruta de los Balcanes está ya cerrada», si bien Alemania planteó reservas y pidió una nueva redacción.
Se trata de dar la impresión de felicitarse por el cierre del principal itinerario de migrantes hacia el norte de Europa a pesar de haber criticado las medidas de los países de esta ruta –Macedonia, Serbia, Croacia, Eslovenia y Austria–, cerrando pasos y estableciendo cuotas de demandantes de asilo admitidos.
Aplaudir el cierre de la ruta de los Balcanes daría la razón a las fuerzas chauvinistas en Europa», advirtió el ministro griego del Interior, Panyoits Kouroublis. Pero la canciller alemana, Angela Merkel, ha renunciado ya a la política de puertas abiertas e insiste ahora en la necesidad de una frontera greco-turca hermética. Mientras tanto, el bloqueo de la ruta balcánica ha dejado a más de 30.000 personas en condiciones miserables en Grecia, de ellos 13.000 en la frontera con Macedonia, viviendo bajo intensas lluvias, sobre el barro, sin acceso a abrigo ni medicinas. Y los huidos no paran de llegar. Cada semana alcanzan las costas griegas entre 15.000 y 20.000 personas. A su vez, la UE solo ha reubicado a 884 de los 160.000 demandantes de asilo que prometió distribuir entre sus países miembros.
El rechazo a la inmigración impulsa a los neonazis eslovacos
El éxito de un partido neonazi en las elecciones legislativas eslovacas se explica por el rechazo a los inmigrantes y la explotación que ha hecho de ello el primer ministro Robert Fico, según los analistas. Para Samuel Abraham, el líder de Nuestra Eslovaquia (LSNS), Marian Kotleba, «es un neonazi que se ha aprovechado de la retórica nacionalista de Fico», a pesar de que Eslovaquia apenas acoge a 700 del más de millón de personas que llegaron a la UE el año pasado. El LSNS entra por primera vez al Parlamento con 14 diputados, aunque sin opción a participar en alianzas de gobierno, en un país que asumirá en julio la presidencia rotatoria de la UE. Hostil a la minoría romaní y nostálgico del Estado de Josef Tiso aliado de la Alemania nazi, el LSNS ha sacado provecho del discurso hostil a los migrantes, eje de la campaña de Fico, quien, sin embargo, solo ha conseguido 49 diputados frente a los 83 con los que contaba anteriormente. Según el analista Abel Ravasz, el líder socialdemócrata ha exagerado el «peligro migratorio», creando un efecto que ha impulsado a la ultraderecha.GARA.
Declaraciones: devolver a los refugiados
«Orbán ha vetado el plan para reubicar a los solicitantes de asilo directamente de Turquía»
ZOLTAN KOVÁCS, Portavoz del Gobierno húngaro
«Se trata de alentar a los refugiados a volver a centros de registro que habrá en el futuro en Turquía»
MARTIN SCHULZ, Presidente del Parlamento Europeo
«Ankara debe aceptar cierto número de inmigrantes que han salido de Turquía y han ido hacia Europa»
FRANÇOIS HOLLANDE, Presidente francés
«Dijeron: ‘Os vamos a dar 3.000 millones’. Han pasado cuatro meses y todavía no nos han dado nada»
RECEP TAYYIP ERDOGAN, Presidente de Turquía

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