Alberto PRADILLA
PRIMER PLENO ORDINARIO DE LA LEGISLATURA ESPAñOLA

Primer debate: «unidad de España»

El primer pleno ordinario del Congreso español, previsto para el próximo martes, estará centrado en la «unidad de España». Dos proposiciones no de ley, una del PP y otra de Ciudadanos, servirán para simbolizar que la «gran coalición» funciona aunque no haya nada firmado. ¿Abrirá las puertas de un pacto con el PSOE de cara a la investidura?

La «unidad de España» será la protagonista del primer pleno ordinario de la legislatura en el Congreso español. Aún con el Gobierno de Mariano Rajoy en funciones y sin perspectivas para una nueva investidura, la sesión se centrará en la principal línea que comparten PP, PSOE y Ciudadanos: rechazo al referéndum en Catalunya y cierre en clave nacionalista española. Una proposición no de ley del partido liderado por Rajoy y otra de la formación de Albert Rivera capitalizarán el debate y servirán para demostrar que en los asuntos de Estado la «gran coalición» funciona aunque sea de facto.

No parece casualidad que el primer debate al margen de la investidura esté centrado en Catalunya y el veto al soberanismo. Tanto PP como Ciudadanos estuvieron hábiles y, nada más abrirse el período de sesiones, registraron sus textos en defensa de la «unidad de España». En aquel momento quizás no tuviesen claro que estaríamos a primeros de marzo y sin Gobierno, pero es evidente que el debate servirá a los planteamientos de quienes abogan por un gran pacto entre las tres formaciones que defienden el statu quo.

Cierto es que, con el pacto entre PSOE y Ciudadanos todavía activo, las disputas con el PP no cesan. A pesar del fracaso de Pedro Sánchez en la investidura de la semana pasada, ambas formaciones pretenden seguir liderando las negociaciones con el argumento de que suman más escaños (131) que Rajoy (123). Quién recibe a quién y cuál sería la figura que liderase un posible ejecutivo siguen como grandes disputas entre las tres patas del sistema. Luego ya tocará hablar de programa. Ante la confusión entre lo firmado y lo declarado, parece un asunto secundario. Que el primer debate esté centrado en lo que PP, PSOE y Ciudadanos comparten servirá para limar asperezas. Es muy posible que quien mayor rédito pueda sacar de las dos propuestas sea Albert Rivera, quien ha insistido hasta la saciedad que estando de acuerdo en el rechazo a la soberanía catalana, todo lo demás es solucionable. ¿Aprovechará el líder naranja el contexto favorable para poner en marcha su «Operación Borgen» (en referencia a la serie sobre la política danesa) y presentarse como candidato de consenso?

La otra incógnita es la reacción de Podemos. Por un lado, habrá que ver de cuánto tiempo dispone Xavi Domènech, portavoz de En Comú Podem, en un debate en el que su voz debería ser la principal según la idea de «grupo plurinacional» con la que se presentaron. Por otro lado, marginados de las negociaciones, el debate servirá para diferenciar a Podemos de los otros tres grandes partidos españoles. Seguro que Iglesias preferiría sacar la cabeza en asuntos sociales. Pero el orden de las prioridades del Congreso evidencia cuál es el gran nudo del Estado.