LOS SONDEOS AUGURAN UN HOLGADO AVANCE DE LA NUEVA DERECHA EN ALEMANIA
La derechista Alternativa para Alemania (AfD) entrará con fuerza en tres parlamentos regionales, donde los resultados electorales marcarán el cambio que vive el paisaje político desde 2013. De ellos dependerá el control de Angela Merkel sobre su partido, la CDU, y el futuro de su vicecanciller, Sigmar Gabriel, como candidato a canciller por el SPD.

Las elecciones municipales del pasado domingo en Hesse han servido como toque de atención a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la canciller, Angela Merkel, y al Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) de su vicecanciller, Sigmar Gabrie, porque la derechista y euroescéptica Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo, como media, el 13 % de los votos. El resultado hay que calificarlo de éxito porque es la primera vez que la nueva formación derechista participaba en esos comicios. Al mismo tiempo, augura lo que puede pasar hoy en otros tres estados federales, donde los ciudadanos van a decidir la composición de sus parlamentos regionales.
En Baden Württemberg, el más rico de los 16 länder junto a Baviera, la CDU está a punto de dejar de ser la primera fuerza política en el que durante décadas ha sido su feudo. Según una reciente encuesta, los Verdes ganarían los comicios con el 33 % de los votos, cinco puntos más que el partido de Merkel. Su socio minoritario en el Gobierno, el SPD, bajaría hasta el 12 % y tendría que disputar el tercer puesto a la AfD con la que empataría. El ministro-presidente, Winfried Kretschmann, representa al político verde de valores conservadores. De cara a su propio partido y a toda la derecha, defiende con tal vehemencia la política de la canciller Merkel contra cualquier crítica por su gestión de la crisis de refugiados que algunos medios le llaman el «stalker» (acosador) de Merkel». La crisis de la CDU de Baden Württemberg es resultado de sus problemas internos y no solo de la popularidad y de la política de Kretschmann. Habrá que ver si la reciente detención temporal del destacado diputado Volker Beck, por la posesión de 0,6 gramos de crystal meth en Berlín, afecta a la augurada victoria verde.
En Renania del Palatinado, el SPD empataría con la CDU, al menos así lo refleja un sondeo. Ambos partidos rondan el 35 % de los sufragios. Si la candidata de la CDU, Julia Klöckner, gana a la ministra-presidente del SPD, Malu Dreyer, podría convertirse en alternativa y sucesora de Merkel. El mayor obstáculo en este camino es la AfD, cuyos pronosticados 9 puntos vienen del electorado afín a la CDU. Sería la tercera fuerza política, dos puntos por delante de los Verdes.
El partido socialista Die Linke quedaría fuera de ambas cámaras al no superar el límite del 5 %.
En Sajonia Anhalt, en cambio, su situación es la contraria, porque con el 20 % de los votos sería la segunda fuerza por detrás de una CDU (29 %) en caída. El este alemán sigue siendo el feudo de Linke. Sin embargo, le pisa los talones la AfD, que alcanzaría el 19 %, cuatro puntos por delante del SPD.
Recuento de votos
La tónica general es que los partidos con representación en el Bundestag no saben cómo parar el avance de la AfD que, a lo largo del último año, ha radicalizado su discurso contra el actual sistema político y de partidos, en general, y contra la acogida de refugiados, en concreto. Su rechazo es tal que sus simpatizantes se están organizando para controlar el recuento de votos porque temen un fraude electoral. Por un lado, cada ciudadano tiene derecho a presenciar esta fase del proceso electoral y, por otro, durante los últimos comicios sí se registraron algunas irregularidades que hacen dudar del funcionamiento del sistema electoral. Sin embargo, en vez de tomar el toro por los cuernos, el partido verde atacó a la AfD, calificando de «antidemocrática» su intención de supervisar el recuento en el marco que permite la ley.
Actualmente, la AfD se mueve sobre una ola de simpatías, porque el estilo político de Merkel, de ordeno y mando, junto a la ubicación de la CDU en el centro político, más cerca a posiciones del SPD y de los Verdes, provocó la emigración de parte de sus votantes al bando de la abstención. Pero ahora vuelven a votar, porque la AfD les parece una alternativa viable, aunque defienda una política meramente neoliberal en materia social y económica. Aún así, Merkel, por ahora, sigue su camino, sabiendo que la CDU no tiene otra opción que obedecerla.
Más difícil que su jefa en el Gobierno lo tiene Gabriel, porque los previsibles declives del SPD ponen en peligro su deseo de postularse como candidato a canciller para las elecciones del 2017. Como alternativa se perfila poco a poco el alcalde-gobernador de Hamburgo, Olaf Scholz, al que algunos ven como «el nuevo Helmut Schmidt».
Die Linke se enfrenta al hecho de que no sumará votos para poder gobernar con sus socios de Gobierno preferidos a nivel nacional, SPD y Verdes. Tendrá que reflexionar sobre cómo reaccionar al auge de la nueva derecha en medio de un paisaje político que está cambiando radicalmente.

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