Ramón SOLA
zarautz
LAS CUENTAS DE LAS CARRETERAS GUIPUZCOANAS

La deuda de 850 millones «no será dificultad para Bidegi», dice Oiarbide

El aumento en un 5,82% en el tráfico durante los primeros cuatro meses de 2016 sirvió ayer a los responsables de Bidegi para cargarse a sí mismos de razón frente a la preocupación expresada por sus antecesores de Bildu. La diputada dice que la sociedad «no ha tenido ni tendrá dificultades». Y, sin embargo, asume una deuda de 850 millones.

En octubre, al inicio de legislatura, la diputada de Infraestructuras Viarias y presidenta de Bidegi, Aintzane Oiarbide, y su director, Alfredo Etxeberria, comparecieron en Juntas para afirmar que la sociedad tenía buena salud financiera. Hasta el PP mostró entonces su estupor por la radical diferencia respecto al diagnóstico que hacían los anteriores gestores, de Bildu. Desde entonces se consiguó acabar 2015 sin necesidad de aportación extra de Diputación y además el periodo enero-abril de 2016 ha confirmado el repunte del tráfico antes lastrado por el impacto de la crisis. Así que ayer decidieron comparecer de nuevo, esta vez ante los medios, para insistir en que «aquel relato no era verdadero. Se habló de quiebra inminente, pero la realidad pone a cada uno en su sitio. La situación ha sido siempre buena, también en la legislatura anterior», resumió Oiarbide.

La idea fue subrayada una y otra vez durante hora y media de rueda de prensa. Sin embargo, el desglose de los datos de 2015 deja claro que casi la mitad de los 133 millones de gasto de Bidegi (65) ha sido para pagar la deuda con los bancos. Supone bastante más que los 38 millones destinados a obras.

Etxeberria hizo hincapié en la buena evolución del «ratio de cobertura de servicio de la deuda», que ahora se sitúa en el 1,33 cuando el Banco Europeo de Inversiones obliga a un mínimo de 1,1. «Ese 0,33 sobre el 1 es el músculo de Bidegi», indicó. Pero entre los datos ofrecidos no constaba el más importante: el volumen de deuda. Preguntado por ello, Etxeberria confirmó que asciende todavía a «840-850 millones» (Bildu alertó la pasada legislatura de un agujero de 900). Oiarbide terció para recordar que Bidegi se creó «para construir vías de gran capacidad y gestionarlas con recursos propios», y en este sentido no ven problemas para ir pagando todo hasta la fecha final de 2040.

Sin embargo, es precisamente desde el próximo año cuando Bildu prevé graves dificultades por el aumento de las cantidades a amortizar, por lo que intentó una renegociación de la deuda. La interpretación que Oiarbide hace de ello es curiosa: «Los bancos se estaban frotando las manos con esa opción. Llegó a salir a concurso, pero no fue a más porque la paramos».

Oiarbide y Etxeberria dieron a entender que la gestión ahora ha mejorado, sin citar iniciativas de recorte de gasto de la legislatura pasada, como el acuerdo con Bidelan que ahorra a Bidegi 21 millones hasta 2018.

El dato innegablemente positivo para la sociedad es el del incremento del tráfico. En los cuatro primeros meses de 2016, el número de vehículos que han pasado por la AP1 y la AP8 supone un 5,82% más que en el mismo periodo del pasado año.

En el otro lado de la moneda situó el director de Bidegi el sistema de pago de peaje Abiatu, introducido por la Diputación de Bildu y que beneficia a la población guipuzcoana con un tope mensual de 25 euros independientemente del volumen de viajes que se realicen. «Nos está provocando cierta pérdida de recaudación», dijo. Afirmó no cuestionar el sistema, pero sí reprochó que se implantara sin «mayor control del fraude». Por contra, sus predecesores ya denunciaron que antes había más trampas y que Abiatu ahorraba a Bidegi cinco millones al año.