Día de Acción de Gracias: Trump ora vía YouTube para «sanar pronto las heridas»
Como es tradición, Trump hizo su discurso de Acción de Gracias. Con un tono más conciliador abogó por sanar heridas y hablar «con una sola voz y un solo corazón». En esa misma línea de sanación, de diversificar los «fichajes», nombró a dos mujeres, ambas opuestas a él durante el proceso de primarias republicanas, para su Gabinete.

Como cada cuarto jueves del mes de noviembre, los estadounidenses se reunieron ayer en torno a una mesa surtida de pavo asado, salsa de arándano y pastel casero de calabaza. «Thanksgiving», o Día de Acción de Gracias, es una fiesta importada por los primeros inmigrantes que, huyendo de la persecución y la amenaza religiosa que vivían en Europa, llegaron a las tierras de América del Norte.
En teoría, es un día de piedad, de compartir prosperidad, un recordatorio de que EEUU es un país de inmigrantes, con una historia de bienvenida al extranjero. Claro que, para los pueblos nativos, para los cherokees, los cheyennes, los sioux o los seminolas, su significado es el opuesto. Simboliza a unos colonos que hicieron desaparecer razas y naciones enteras, solo comparable a lo que hicieron las hordas de Genghis Kahn.
En cualquier caso, el Día de Acción de Gracias es un día de discurso presidencial y, a lo largo de la historia, cada inquilino de la Casa Blanca ha intentado marcar su tono, dejar su impronta. A pocas semanas de ocupar el Despacho Oval, Donald Trump no quiso ser menos y colgó un videomensaje en YouTube en el que dijo «orar para que las heridas y las divisiones sanen pronto». Fue más allá y, parafraseando a Abraham Lincoln, decimosexto presidente, primer republicano en el cargo y creador del «Thanksgiving» como fiesta nacional, invitó a los estadounidenses a «hablar con una voz y un corazón».
Dos mujeres, dos perfiles
En esta misma línea conciliadora, el presidente electo hizo público dos nuevos nombramientos para su Gabinete: la gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, como embajadora en la ONU; y Betsy DeVos, multimillonaria donante del partido, como secretaria de Educación. La elección de dos mujeres, ambas abiertamente opuestas a él durante las primarias republicanas, dota de más diversidad a su equipo y denota un afán de sanar heridas internas en el bando republicano.
Tras fichar a «outsiders» que le fueron leales, Trump apuesta ahora por dos mujeres que representan al aparato y, en el caso de DeVos, a la «clase de los donantes» que tanto denigró durante la campaña. Haley, de origen indio nativo, seguidora de Ted Cruz, es un valor en alza y tendrá un buen escaparate en la ONU. DeVos, aliada de la dinastía de los Koch, es quien más dinero ha puesto en esta campaña. Y no, precisamente, para favorecer a Trump.

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