Matanza contra peregrinos chiíes del ISIS, totalmente sitiado en Mosul

Al menos un centenar de peregrinos chiíes murieron al explotar un camión bomba ayer en una gasolinera cerca de la ciudad de Al Hilla, situada a 100 kilómetros al sur de Bagdad, en un sangriento atentado reivindicado por el Estado Islámico.
El camión, cargado con 500 litros de nitrato de amonio, explotó en la gasolinera, repleta de autobuses de peregrinos que volvían de una importante conmemoración religiosa en la ciudad santa chií de Kerbala.
El jefe de seguridad de la provincia de Babilonia, Falal al-Radhi, aseguró que «una decena de los muertos son iraquíes, el resto son todos iraníes».
El ataque tuvo lugar en la localidad de Chomali, a 80 kilómetros de Kerbala. Entre 17 y 20 millones de chiíes, de ellos tres millones de iraníes, afluyeron el lunes a la ciudad a conmemorar el Arbain, el fin de los 40 días de luto por la muerte del imam Hussein, nieto del profeta Mahoma ejecutado en el año 680 de la era cristiana occidental.
Ofensiva en Mosul
El atentado, particularmente sangriento, es uno más en la larga lista de los perpetrados por el ISIS desde que comenzó el 17 de octubre la ofensiva para liberar Mosul, capital de su califato.
Pero tiene lugar cuando el ISIS está cada vez más cercado. El pasado miércoles, la milicias chiíes de las Fuerzas de Movilización Popular anunciaron haber cortado la vía de avituallamiento del ISIS entre Mosul y Raqa, capital siria del califato a 400 kilómetros al oeste .
Al norte y al sur los peshmergas kurdos y otras fuerzas siguen su progresión mientras las tropas de élite iraquíes (CTS) aseguran controlar el 40% de laciudad. «Tras haber tomado el barrio de Aden, luchamos en la zona de Al-Jadraa», señaló su comandante Maan al-Saadi.
La víspera, la aviación estadounidense destruyó uno de los últimos puentes que cruzan el Tigris, que parte la ciudad en dos. «No pueden ir a ninguna parte ni enviar refuerzos», señaló el coronel John Dorrian.
No obstante, su resistencia es feroz, con ataques suicidas, coches bomba, francotiradores, trampas explosivas... y la batalla por arrebatarles sus feudos del oeste de la ciudad, con calles estrechas y sinuosas, se anuncia encarnizada.
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