GARA
WASHINGTON

Wisconsin, Pensilvania y Michigan cuestionan el sistema electoral

La excandidata ecologista a la Casa Blanca, Jill Stein, ha solicitado el recuento de votos en los estados de Wisconsin, Pensilvania y Michigan, que fueron clave en la victoria de Donald Trump, mientras los expertos señalan anomalías que cuestionan de nuevo el sistema electoral que dio el triunfo al multimillonario neoyorquino.

Wisconsin figura entre los estados más disputados en la elecciones presidenciales que, contra todo pronóstico, dieron la victoria a Donald Trump frente a Hillary Clinton, quien reconoció la derrota y no impugnó el resultado. Wisconsin votó republicano por primera vez desde la reelección de Ronald Reagan en 1984.

El equipo de campaña de la ecologista Jill Stein ha denunciado «anomalías» en ese estado y en Pensilvania, donde Trump venció por estrecho margen y fueron clave para su elección, y en Michigan, donde aún no se ha confirmado oficialmente el triunfo del magnate pero el recuento indica una ventaja mínima sobre la ex primera dama. Para solicitar el recuento era necesario recaudar algo más de dos millones de dólares, objetivo que se ha cumplido con creces.

El exdirector de campaña de Stein, David Cobb, explicó que «en las últimas horas, los expertos en ciberseguridad nos entregaron informaciones preocupantes sobre la posibilidad de fallos en materia de seguridad en el sistema electoral».

Los expertos invitaron al equipo de Clinton a volver a contar los votos tras constatar que a los demócratas les faltaba un 7% de los votos de los condados de Wisconsin que usaron máquinas electrónicas, según “The New York Magazine”. Sin embargo, Clinton ni siquiera parece considerar dar ese paso.

Uno de los expertos, Alex Halderman, profesor de informática de la Universidad de Michigan, reconoció en la web Medium que el voto manual es más seguro que el voto electrónico. Muchos especialistas estiman que los procedimientos de voto electrónico no son lo suficientemente seguros. Sin embargo, no creen en el pirateo y apuntan a una equivocación de los encuestadores, en el caso de Halderman, o a una cuestión demográfica –el voto a Trump de la clase trabajadora blanca no graduada–, en el del estadístico Nate Silver.

En riesgo

El recuento en estos tres estados ha reactivado la polémica sobre la seguridad en el sistema electoral estadounidense.

Un estudio del Centro Brennan para la Justicia de la Universidad de Nueva York halló que «los viejos equipamientos» de voto podrían estar en riesgo. Otros expertos subrayan la fragilidad de las bases de datos electorales.

La hipótesis del pirateo relanzó también el debate sobre la legitimidad de la elección indirecta y en una sola vuelta del presidente.

La demócrata supera ya a Trump en unos dos millones de votos populares, pero esa ventaja no cambia el resultado, ya que Trump consiguió 290 votos electorales frente a los 232 de Clinton –lejos de la barrera de los 270 para llegar a la Casa Blanca–. Incluso con los 16 votos electores de Michigan.

La única forma de lograr un cambio en el resultado electoral del pasado 8 de noviembre sería que los tres estados donde se impulsa el nuevo recuento acabaran dando sus votos electorales a la demócrata –10 en Wisconsin y 20 en Pensilvania–, algo que se considera muy improbable.