Merkel busca el voto más derechista al corregir su discurso sobre refugiados
La canciller alemana, Angela Merkel, fue ayer reelegida al frente de la CDU con un apoyo del 89,5% del congreso del partido, y dio comienzo a su carrera por acceder a un cuarto mandato al frente del Gobierno alemán, en la que empezó buscando contentar al ala más derechista.

La canciller alemana, Angela Merkel, fue reelegida ayer como líder de los democristianos de la CDU en un congreso que dio comienzo a la batalla para las legislativas de 2017 en la que optará a un cuatro mandato. Merkel se alineó con el ala más derechista del partido, al empezar su discurso con la promesa de que no permitirá que se repita el flujo migratorio del año pasado, ganándose los gritos de júbilo de los presentes, mientras hablaba rodeada de altos cargos del partido bajo el lema «Nuestros valores. Nuestro futuro».
La canciller subrayó que «no todos los 900.000 refugiados que llegaron el año pasado podrán quedarse» y añadió que «todos y cada uno de los casos serán revisados». Aunque defendió la política que ha acogido a decenas de miles de personas, se mostró partidaria de que se incrementen los esfuerzos para deportar a quienes han visto denegado el asilo.
Ante la posibilidad de una coalición rojiverde dijo que «nuestro trabajo es ser fuertes para evitarlo. Las elecciones de 2017 al Bundestag serán más difíciles que ninguna otra anterior, al menos desde la reunificación alemana. Debéis ayudarme», instó a los miembros de su partido.
La política migratoria liderada por Merkel ha desencadenado una disputa con sus aliados de Baviera y ha sido aprovechada por el partido xenófobo Alternativa para Alemania (AfD).
Merkel advirtió contra las «soluciones simples» de los movimientos populistas y criticó sobre todo el lema «Nosotros somos el pueblo» del AfD, a la vez que se reafirmó en la defensa de «nuestros valores» y en que «el derecho alemán prima sobre la sharia». La canciller se presentó como garante de la estabilidad en un mundo agitado por las fuerzas de la globalización, la guerra y la elección de Donald Trump en EEUU.
El congreso la ratificó como presidenta con un 89,5 % de los votos, que aunque suponen siete puntos menos que hace dos años, sí muestra un apoyo más que holgado para alguien que lleva dieciséis años liderando el partido y once al frente del Gobierno federal, y sometida en los dos últimos a un fuerte desgaste por la política migratoria.
De la reunificación a la crisis migratoria
Tras la caída del Muro de Berlín, Angela Merkel, investigadora en la Academia de Ciencias de Berlín-Este, se convierte en portavoz adjunta del último gobierno de la RDA antes de ser elegida diputada en diciembre de 1990 por la CDU. Entró en el Gobierno de Helmut Khol en 1991, primero como ministra para las Mujeres y luego de Medio Ambiente (1994-98).
Toma las riendas del partido en 2000, tras un escándalo sobre financiación ilegal de la CDU que implicó a su mentor Khol, y en 2005 se convierte en la primera mujer en dirigir el Gobierno alemán en una coalición con sus rivales del SDP. En marzo de 2010 anunció el abandono de la energía nuclear para 2022, un cambio espectacular ligado al accidente de Fukushima. A la vez, se mostró intransigente con la exigencia de durísimas medidas de recortes a Grecia para condicionar la ayuda financiera.
A finales de 2015, cuando cientos de miles de refugiados intentaron llegar a Europa, abrió las puertas de su país de manera unilateral para enojo de algunos de sus socios europeos. GARA

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