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La tregua se mantiene en Siria pese a la amenaza de los combates aislados

El cese de hostilidades en Siria que entró en vigor el viernes superó su tercera jornada en un ambiente de relativa calma, pese a que los combates aislados que continuaban en varios frentes podrían poner en peligro la iniciativa ruso-turca para acabar con seis años de guerra.

Desde la entrada en vigor del alto el fuego, la violencia ha caído en intensidad, pero no ha cesado y sigue dejando víctimas mortales. El rebelde Ejército Libre Sirio acusó al régimen de haberla violado y amenazó con no respetar más la tregua.

Este enésimo cese de las hostilidades abriría camino a las negociaciones de paz previstas para finales de enero en Kazajistán bajo la égida de Rusia e Irán, padrinos del régimen, y Turquía, que apoya a los rebeldes.

Pese a la calma, el ambiente sigue siendo hostil en algunas zonas y hubo bombardeos y disparos de artillería en varias ciudades, incluidas zonas rebeldes de la periferia occidental y área meridional de Alepo. También se lanzaron proyectiles en zonas bajo el control gubernamental en Deraa y en zonas rebeldes de la periferia de Damasco.

Las mayores violaciones de la tregua, según el OSDH, se han cometido en Hama e Idleb y en la periferia de Damasco.

Al menos cuatro civiles y nueve rebeldes perecieron desde el comienzo del cese el fuego, que excluye al Estado Islámico (ISIS) y Fatah al-Sham (antes Frente al-Nosra), a los que distintas fuerzas aéreas siguen atacando.

Como en anteriores treguas, que estallaron en unos días, la alianza de los grupos rebeldes con Fatah al-Sham dificulta su aplicación. Damasco insiste en que este grupo no está incluido en la tregua, pero los debilitados rebeldes dicen que sí ya que opera en zonas bajo su control.