Pablo CABEZA
BILBO
Entrevue
MIKEL TOYOS
GUITARRA DE THE LOOKERS

«Estamos cambiando y en este proceso es lógico que surjan dudas»

The Lookers es un trío originario de Ziburu que se dio a conocer en 2014 con «Never had control». Dos años más tarde el debut largo llega con «The lookers», publicado desde Irun en cedé y vinilo en dos colores. Denso rock en evolución que la banda presenta mañana en Donostia.

Nicolas Caumont (voz y bajo), Mikel Toyos (guitarra) y Charlie Hollocou (batería) son los músicos detrás de The Lookers, un trío con sonido rockero, amante del feedback y la distorsión, pero que en su debut largo, “The lookers”, deja entrever hermosas canciones donde el fuzz no es lo principal, además de más matices en la singular voz de Nicolas. Además, Caumont compone, es brillante, toca el bajo con soltura, además de la guitarra, con la que compone. Mikel avisa en la entrevista que su próximo disco no está lejos y no le falta razón, puesto que la maqueta previa ya la han grabado, y para sorpresa de todos con un colorido muy pop. Buenas melodías, guitarras limpias y la inspiración. Sin embargo, que nadie malinterprete ese pop, puesto que no tiene nada que ver con el pop comercial, el pop indie o similar. Mejor pensar en propuestas brillantes cercanas como ejemplo práctico a Alex Chilton.

The Lookers se crea en Ziburu, pero las circunstancias de la vida han terminado por repartir a los componentes. Mikel reside en Hendaia y Nicolas y Charlie en los alrededores de Baiona.

Su primera demo “It will be O.K / Sally” se publica en 2013, a la que sigue “Fucking panda EP”. Dos muestras alejadas de la actualidad, sonido más punk. En 2014 Bloody Mary de Irun les edita un potente 10 pulgadas, “Never had control”, que define adecuadamente el sonido de The Lookers. No obstante, con la llegada de “The lookers”, también con Bloody Mary y publicado en digipack y vinilo a dos colores, el trío muestra su mejor cara: una mezcla de rock clásico, desde MC5 al punk británico, pero sin demasiadas deudas, pues The Lookers cuentan con una amplia cultura musical, como demuestra la variedad de cedés que uno se puede encontrar en su coche. Aún más claro con el apunte de su futuro álbum más pop. Quizá una prolongación de “Lost in San Sebastian”.

Con todo, lo que toca ahora es el presente inmediato y este se llama Le Bukowski, Donostia, donde tocan mañana 7 a partir de las 21.00 horas y por 5 euros.

Han dejado Ziburu, circunstancias de la vida.

Sí, es así. Nos consideramos de Ziburu y vivimos cerca y ahí están nuestros amigos. Ahora ensayamos en Donibane Lohizune. Lo compartimos con unas cuantas buenas bandas: Radiators (blues-garage), Polygorn (electro-rock), Karakol (punk), Rodeo Idiot Engine (heavy)... Lo gestiona Iñaki Plaa (batería de Cobra, Opium du Peuple, Smoke Deluxe...).

En el disco hay algún riff de guitarra que recuerda con sus ecos la surf music, ¿alguno surfea por Sokoa?

Hace tiempo hacía mucho surf, pero ya voy mucho menos desde que tengo el grupo, al que dedico casi todo mi tiempo libre. En Sokoa, barrio de las playas en Ziburu, solían aparecer algunas buenas olas.

¿Han crecido escuchando música desde pequeños o es afición tardía…? ¿Tiene algo que ver lo que practican ahora con lo que escuchaban en época juvenil?

Escuchamos música desde que somos adolescentes y sí tiene algo que ver. Hemos empezado casi todos escuchando a los Clash, Nirvana y los Beatles. Charlie igual era un poco más heavy, pero desde que nos conoce ¡se ha tranquilizado un poco!

Desde las primeras grabaciones han pasado solo tres años, pero aunque básicamente son reconocibles lo cierto es que han cambiado bastante aunque sin cambiar de piel. Ahora son más sabios, astutos, rockeando con más equilibrio y sin miedo a algunos tiempos medios.

The Lookers se creó hace cuatro años, tres con las primeras grabaciones. De adolescente teníamos un grupo de versiones punk con Nico). Somos conscientes del cambio que estamos realizando y de manera consciente. Nuestras primeras grabaciones son más punk porque no sabíamos hacer otra cosa. Pero siempre hemos sido de mente abierta. Con el tiempo hemos aprendido a tocar como una unidad y sabiendo exactamente lo que queremos hacer. Todo va dentro de una evolución que nosotros consideramos natural.

De la primera referencia a la segunda van meses tan solo y el cambio de sonido es palpable. Todavía más al llegar al 10 pulgadas «Never had control» y aún otro peldaño más, el más grande, al llegar a «The lookers». ¿Aprenden rápido? ¿Se esfuerzan? ¿Son críticos con ustedes mismos?

Desde las primeras referencias hemos currado mucho nuestro sonido, paso a paso. Sí, somos muy críticos Por eso igual hemos tardado en sacar nuestro primer LP. Creo que nuestro mayor avance, el verdadero aprendizaje, viene desde la grabación de la maqueta de trabajo que sirvió finalmente para dar forma a “The Lookers”.

Los sonidos o la actitud estilística es diferente con cada grabación, aunque sin rupturas.

Desde el principio grabamos con Ives en su estudio (menos “Fucking panda” que no nos gusta mucho) y las sonoridades han venido naturalmente con nuestra premeditada evolución.

Es un gran tópico que el último disco sea el más completo, pero vuelve a ocurrir. El bajo, por ejemplo, se encuentra en un plano más adecuado, mejor engarzado con el todo. ¿Solo se debe a contar con producción o a esos apuntes que mencionaba antes de reflexiones internas sobre cómo sonar, cómo arreglar las canciones, detallarlas...?

Nico y Charlie curran muchísimo en los ensayos. Cada tema lo trabajan para estar lo más juntos posible y tener el mejor impacto. La mayor parte del disco está hecho en directo no hay muchos apuntes de producción sinceramente, solo unos efectos añadidos en algunas canciones.

Estan hartos de tanta clasificación, ¿solo rock and roll cañero, a veces con matices, credibilidad y pasión les satisface más?

Bueno, diremos que nos satisface más ¡jajaja!. Claro que tenemos influencias muy reconocible, pero hemos avanzado, ya vamos por delante de ellas. Y sí, nos cansan las etiquetas, sobre todo porque a veces me parecen injustificadas. Estamos cambiando y en este proceso es lógico que surjan dudas no por nosotros, sino por si gustarán o no, aunque lo principal sea nuestra satisfacción. Pero eso son paranoias idiotas porque, en realidad, estamos más contentos que nunca con el sonido que estamos consiguiendo. Y el próximo, que saldrá más rápido de lo habitual, va a sorprender aún más.

Nicolás toca muy bien el bajo (y voz entre Bon Scott y Lemmy, cuando fuerza) y usted personaliza el sonido no con la guitarra solista, sino con la rítmica, ¿de dónde viene ese sonido?

No hay ningún secreto ¡jajaja!. He aprendido de esa forma. Puedo decirte que mis mayores influencias como guitarrista son Wilko Johnson [una clave] y Neil Young, debe venir de ahí. También como me suelo perder con el ritmo es una manera de seguirlo ¡jajajaja!.