Nagore BELASTEGI
BERGARA

El juicio sobre las aportaciones a Fagor y Edesa arranca lentamente

La primera vista previa terminó sin llegar a un acuerdo entre las partes ni decidir la fecha de inicio del juicio oral. La segunda parte se celebrará el 11 de abril, cuando la parte demandante deberá aportar la documentación que falta. La Corporación Mondragon sigue ratificándose en lo que ha dicho hasta ahora, mientras que los afectados continúan quejándose de que ellos mantuvieron su dinero en la empresa porque les habían dicho que tenía futuro.

El proceso por las aportaciones voluntarias a Fagor Electrodomésticos y Edesa quemó ayer otra etapa con la audiencia previa al juicio oral en el Juzgado de Primera Instancia de Bergara. En esta fase, las asociaciones demandantes, Ordaindu y Eskuratu, y la parte demanda, la Corporación Mondragón (MCC), están instadas a llegar a un acuerdo. Por eso, al no ser posible terminar la vista ayer por falta de documentación, la jueza decidió realizar una segunda sesión el 11 de abril, a las 10.00.

A la salida, el abogado de los afectados Raúl Tenes se mostró satisfecho con la decisión tomada por la jueza. «Se ha constatado la voluntad de su señoría de entrar a conocer a fondo el asunto y facilitar al máximo posible la resolución de las cuestiones previas ante la ausencia de algún documento, ausencia de algún matiz que podría causar problemas a esos efectos».

La parte demandada pidió que se presenten varios documentos sobre demandantes heredados, es decir, aquellos que se presentan en nombre de sus familiares fallecidos, los cuales eran supuestamente acreedores. Los demandantes tienen un plazo de 40 días naturales para presentar la documentación que falta. «Nos ha concedido un plazo razonable para que subsanemos ese defecto y no haya ningún inconveniente para que se pueda celebrar el juicio», confirmó el abogado.

En la segunda sesión de la audiencia previa, las partes deberán decidir qué pruebas quieren practicar al iniciarse el juicio. «A partir de ahí saldrá la fecha del juicio. Ya nos han adelantado que es posible que sea en diciembre o en enero del año que viene», comentó Tenes. Según indicó, el objetivo de este proceso es «determinar si por parte de la cúpula de Mondragon, cuando se daban mensajes de tranquilidad, se sabía que Fagor no tenía ningún futuro y se estaba ganando tiempo a costa de los intereses de estas personas».

Mientras, Mondragon Corporación habló en el juzgado a través de sus abogados, sin entrar al debate ante los medios de comunicación. El grupo cooperativo prefiere no comparecer públicamente respecto a este tema y resolver el asunto en los tribunales. De momento, ayer la abogada de la empresa solicitó a la parte demandante que prepare toda la documentación necesaria sobre cada caso indicando el tipo de producto financiero que habían adquirido y su fecha para poder preparar correctamente su defensa.

«Es un día especial»

Los representantes de las asociaciones atendieron a la prensa antes de iniciarse la vista. «Hoy es un día especial para nosotros. Hace tres años cayó Fagor y hubo consecuencias graves, como la desaparición de puestos de trabajo fijo y la desaparición de nuestros ahorros de toda la vida, que suponían más de 47 millones de euros para mil socios de Eskuratu y Ordaindu. Tenemos una media de 50.000 euros cada uno», precisó Mikel Olabe, miembro de Ordaindu.

Quiso hacer hincapié en ese dato puesto que «MCC dice que hay gente que tiene hasta un millón de euros, pero hay una sola persona que tiene esa cantidad». Dijo que era importante aclarar eso puesto que ellos no son «capitalistas, sino trabajadores que dejamos el dinero en forma de aportaciones voluntarias, préstamos mercantiles y reintegros pendientes tras la baja en la cooperativa. Dejamos ese dinero para la autofinanciación de la cooperativa porque pensábamos que era la mejor fuente de autofinanciación», explicó, como otras tantas veces en las que han dicho que lo hacían «por amor» a la cooperativa y la confianza puesta en ella.

Respecto a cómo podrían recuperar el dinero invertido, explicó que hay varias formas: «MCC dice que los socios de otras cooperativas van a tener que pagar lo que nos corresponde, pero MCC dispone de medios propios que percibe de las divisiones empresariales –5% a fondo perdido y 5% para el fondo de inversión–, luego tiene fondos propios y ella sola podría solucionar nuestro problema. Hay que tener en cuenta que la facturación de MCC es de 11.500 millones y lo que nosotros reclamamos es el 0,5%. La otra posibilidad es que paguen las cooperativas, pero nosotros somos partidarios de que MCC pague lo nuestro desde los fondos propios», manifestó.

Por otro lado, mencionó que quien había sido director general de Fagor Electrodomésticos, Txema Gisasola, en el momento de la quiebra era el presidente de MCC. «Cuando cayó la empresa, dijo que nuestro problema era grave y había que solucionarlo. Hay que decir que un núcleo importante de la dirección de MCC eran socios y dirigentes de Fagor Electrodomésticos. Ellos nos decían que Fagor tenía futuro empresarial y también que no había problemas de financiación. Nos engañaron. Esta fue la razón por la que nosotros, antes de la quiebra, no pedimos los capitales, porque confiábamos en la dirección».

Además, Olabe afirmó que hubo una irregularidad al saltarse una asamblea general antes de declarar la empresa en quiebra. «Nuestros estatutos y reglamentos dicen que cuando ocurre una cuestión importante hay que convocar una asamblea general. Hoy es el día, tres años después, que nosotros no hemos tenido ninguna asamblea. Creemos que tenemos toda la legitimidad ética para pedir lo que es nuestro», manifestó para después asegurar que «salga lo que salga en el juicio, vamos a seguir hasta conseguir lo que nos corresponde. Si perdemos, recurriremos; estamos dispuestos a pelear hasta el final».

Diferencia entre las aportaciones de Fagor y Edesa y las AFS de Eroski, que han seguido vías distintas

Las diferencias entre las aportaciones de los afectados por la quiebra de Fagor y Edesa, por un lado, y las de los afectados de Eroski, por otro, son notables. Las aportaciones financieras subordinadas (AFS) son títulos de deuda corporativa que las cooperativas emiten para poder ampliar su capital.

En el caso de Eroski, cuando la cooperativa de consumo tuvo un bache y los inversores se vieron en riesgo de perder su dinero, a estos se les dio la oportunidad de realizar un canje. Mediante este mecanismo, con una quita del 30%, pudieron mantener su inversión en la empresa con la previsión de que la situación financiera mejoraría –como ha ocurrido– y de que volverían obtener beneficios a medio plazo.

Sin embargo, las aportaciones a Fagor y Edesa las hicieron socios o extrabajadores para poder seguir siendo socios, con el riesgo de que si la empresa caía, sus inversiones también lo hacían. Por eso, al quebrar estas dos cooperativas, los afectados no pudieron retirar sus inversiones. N.B.