Koldo LANDALUZE
CRÍTICA «Vivir de noche»

Los tipos duros no solo llevan sombrero

Para quienes disfrutamos con la gran trastienda americana que se montó en cuanto los banqueros comenzaron a llover sobre el cemento de Wall street, “Vivir de noche” figura como un más que notable escaparate de aquellos frenéticos años veinte marcados por la difusa línea que delimitaba lo legal e ilegal. Otro tanto podría decirse de una moral que ni siquiera se creía el bueno de J. Edgar Hoover, pero esa ya es otra película porque lo que Ben Affleck plantea en la pantalla es un cálido y muy sincero a los engranajes clásicos del género y que cuenta como respaldo un guión basado en la novela homónima del gran Dennis Lehane.

Si sobre el papel todo parece funcionar a la perfección, qué es lo que provoca que “Vivir de noche” se quede a mitad de camio de muchas cosas. La respuesta, sin duda dolorosa para Affleck, radica en el intérprete que da vida al ladrón de poca monta que un día asaltaba bancos en Boston y que ascendió los peldaños del crimen organizado en la calurosa y efervescente Florida. Es decir, el propio Affleck. Teniendo presente que no es la primera vez que el cineasta-actor adapta a la gran pantalla un texto de Lehane -lo hizo en el 2007 con “Adiós pequeña, adiós”- resulta chocante que en esta ocasión no haya realizado la misma jugada que en el filme citado, delegar el rol protagonista en un actor mucho mejor que él. Por ejemplo, y como en aquella ocasión, su hermano Casey Affleck. Es una lástima que todo el conjunto, perfectamente ejecutado técnicamente y que subraya la gran capacidad como cineasta que atesora el autor de “Argo”, se vaya a pique en cuanto el actor-cineasta salta a escena y es constantemente devorado por quienes le dan la réplica. Ello provoca que el filme se tambalee constantemente debido a la omnipresencia de Affleck a lo largo de un metraje cuyo poderoso envoltorio queda en un segundo plano debido a la evidentes carencias dramáticas y la nula personalidad que emana del protagonista.