Pablo CABEZA
BILBO
Entrevue
ASIER FERNÁNDEZ
GUITARRA DE THE SOULBREAKER COMPANY

«Intentamos romper el estancamiento, es lo sano para nuestras cabezas»

En 2003 un grupo de amigos de Gasteiz forman The Soulbreaker Company. Toman como punto de partida el rock de los setenta, desde Zeppelin a Mountain pasando por Grand Funk Railroad. Le añaden sicodelia, viajes cósmicos, presente y surgen los apreciados discos, ya cinco. «La lucha» es el título de su quinto disco, que presentan este viernes en la sala Dabadaba de Donostia al lado de Cheap Wine.

The Soulbreaker Company viven en un mundo onírico, interestelar. De vez en cuando toman tierra y se materializan. Su estado inmaterial deviene de su propia música de textura tanto cósmica como rocosa, en lucha contra la vulgarización de los gustos universales y locales. No obstante, y gracias a la calidad y cohesión del quinteto, el grupo continúa vivo, en movimiento, tocando puntualmente y dejando referencias de calidad e interés internacional. De hecho, la competencia de The Soulbreaker Company es global, así que su “lucha” es un cuerpo a cuerpo. Cierto que quizá desigual por los medios de unos y otros, pero por calidad y transmisión de emociones son unos números uno como cualquier otro habitante de Spotify o Deezer.

TSC llama la atención con “Hot smoke and heavy blues” y “The pink alchemist”, dos obras de grupo iniciándose, pero con descaro y dentada talentosa. Imposible no fijarse en ellos, no apuntarles en la libreta de la esperanza por aquel 2005-2007.

Con “Itaca” liberan canciones y momentos sublimes, más generalizados que en momentos pretéritos. Se graba en Foel Studios de Dave Anderson, bajista de los míticos Groundhogs (con un guitarrista excepcional, Tony McPhee), quienes dejaron a primeros de los setenta cuatro álbumes hirientes, nobles y espectaculares: “Thank Christ for the bomb, “Split”, inmenso, “Who will save the world” y Solid”. TSC saben dónde se meten.

“Graceless” fue el siguiente paso. Se graba en Londres y lo produce Liam Watson (Tame Impala, White Stripes, Electric Wizard). Nuevamente paso muy medido e ilusionante.

Dos años más tarde llega “La lucha”, de nuevo, o como siempre, excepto el primer disco, al lado del sello Alone Records. En esta ocasión graban dentro y fuera de Euskal Herria, pero con la experiencia acumulada se producen ellos mismos este ambicioso ciclo de canciones tan coherente como variado.

“La lucha” marca cambios lógicos conocido su pasado e inquietudes. Los setenta siguen presentes, aunque se agarren a la década con el filo de las uñas mientras miran hacia delante. El sonido indaga sobre la épica, la espiral y un mayor equilibrio entre teclados y guitarras, siempre en búsqueda de abducciones mentales, de historias con aspecto evocativo, interiorizante, bello. Incluso el folk se cuela sensible y armonioso en una canción rock como “Red, yellow green” o “Blue emerald, true lovers let themselves go”, duelo acústico-teclas. “La lucha” suena más sofisticado, pero seduce de manera similar: melodías de cristal, instrumentaciones trepanantes para llegar a “Albertiaren malkoak”, “Too late or too soon”, “The kid out of his land”, “Black woll yarn”, “La lucha” o “The fire inside”. Puro otoño crepuscular delicado o abrupto.

TSC presenta “La lucha” este viernes 10 en la sala Dabadaba de Donostia a partir de las 20.30. No es cuestión de perdérselo, se sea un joven inquieto que quiere conocer el presente y el pasado musical, se sea un veterano que cree que ya tiene suficiente con todo lo que ha vivido o escuchado. A unos y otros TSC les van a emocionar, desde la parte instrumental a las melodías vocales de Jony Moreno, siempre afectadas por la melancolía estética. Se acerca un ovni, dentro cinco gasteiztarras viviendo en un mundo intangible en disco y en 3D en directo.

¿Con qué ojos ven «Hot smoke & heavy blues»&flexSpace;o «Pink alchemist»? ¿Queda algo en el repertorio?

“Hot smoke & heavy blues” es muy complicado de localizar, así que llevamos un tiempo dándole vueltas a una reedición en vinilo, por medio de nuestro sello Alone Records. De “Hot Smoke” no tocamos nada. Hasta hace poco hacíamos la canción homónima, que es una de las favoritas de la gente, pero es un tema largo y ahora mismo es complicado meterlo en el set list. De “Pink alchemist” en cambio llevamos dos: “Blood that you wish” y “The wheel is turning” y, en efecto, hacemos alguna variación con respecto a las versiones de estudio. Ya no es solo que después de tanto tiempo tocando estos temas quieras probarlos de otra manera, sino que el paso de los años hace que todos los temas se vayan adaptando de forma natural a los nuevos componentes o nuestra manera de tocar. Aun así, la esencia sigue siendo la misma desde hace diez años.

De «Itaca» sorprendió el largo desarollo de «It's dirt» y su contagioso riff de guitarra. También el arreglo de viento muy en «homenaje» a Baker Street del fallecido Raphael Ravenscroft. El tema sigue en la memoria. De este notable disco el final, «Sandstorm» posee unas teclas muy John Lord y más hard-rock puro ya desaparecido en «La lucha». Nuevos conceptos, reidentificación para mantener la ilusión.

Jajaja... Pues no te voy a mentir, a mí también me recordó al solo de Ravenscroft la primera vez que escuché el arreglo. El tema ya estaba hecho cuando lo metimos, aunque te puedo asegurar que invertimos un montón de tiempo en acabarlo, y ninguno en la banda ha escuchado a Gerry Rafferty más allá de sus hits de la tele y la radio. Pero estoy seguro de que cuando Kike lo grabó lo tenía en la cabeza. “It's dirt” es uno de nuestros temas favoritos y aunque hoy en día cambiamos un poquito alguna cosa creo que sigue siendo muy fiel a la original. “Itaca” supuso un paso adelante muy grande y creo que seguimos moviéndonos en ese mismo sonido, aunque los discos no sean iguales, lo cual sería horrible. En “Itaca”, como bien apuntas, hay Hammond rollo John Lord y mucho sinte y piano, y en “La lucha” hay lo mismo. ¿Tratados de manera diferente? Claro, pero para mí sigue siendo lo mismo.

¿Cómo es que de sicodélicos terminan haciendo una canción que bien podría ser del repertorio de The Band, «Red, yellow, green». Más los amplios apoyos vocales admirables a lo largo del disco.

Creo que en la sicodelia siempre han tenido cabida este tipo de arreglos, desde Neil Young o Beatles a cosas más actuales como Wolf People o Feathers. Es un tema de country-rock sicodélico, y si me dices que te recuerda a The Band, por mí perfecto, no me voy a quejar. En “Too late or too soon”, “They call it life” o incluso “Black wool yarn” también hemos probado a meter voces, digamos más trabajadas y creo que el resultado es excelente. Las dos primeras me parecen dos grandes temas de soul sicodélico.

De nuevos caminos habla «You shoul don't cry», del primer disco, muy zeppeliana y hard-rockera blues-rock (con detalles guitarreros del grupo Foghat) o «Kiss in your face», muy Jethro Tull, aspectos que han desaparecido de la estética sonora actual, por mucho que aún tenga rescoldos setenteros, siempre reactualizados.

Pues es justo como señalas. Poco a poco hemos ido puliendo nuestro sonido y lo que antes era más evidente se ha ido diluyendo de forma natural dentro del espíritu de la banda. Pero sigue ahí y nunca desaparecerá. Led Zeppelin, Foghat o Jethro Tull son formaciones que me encantan, pero no es lo único que escuchamos. En “La Lucha” veo cosas de Iron Maiden, Black Sabbath o Led Zeppelin, pero otros del grupo ven a Mogwai o Pink Floyd. Es bonito que no sea tan perceptible a primera vista o escucha. Creo que nuestro sonido lo cubre todo y que poco a poco se van descubriendo capas que te llevan de un lugar a otro.

Ahora hay arreglos que antes no eran tan evidentes relativos a Pink Floyd, ya que les menciona. Resulta curioso que les comunique ya ampliamente iniciada la senda discográfica.

Sin duda es una de nuestras bandas favoritas, pero todos esos sintes o arreglos que te pueden recordar a ellos también los veíamos en cosas de Led Zeppelin o gente más actual como Monster Magnet o Spiritualized. Moog, mellotron nos flipan. También es cierto que tras “Itaca” dimos unos cuantos bolos haciendo el “Animals” de Pink Floyd. ¡Algo se nos pegaría!

Siguiendo con las hechuras. En «La lucha» se ha olvidado del wha wha (o casi) y se ha incrementado el peso de los sintetizadores. Cabe suponer que es de nuevo una cuestión de romper lo estanco y sin temor a que se entiendan o no.

Algo de wha wha queda sí, jajaja. Quizá no esté utilizado de forma tan ortodoxa en “La lucha”, pero no me separo de él. Y, como he comentado, nos encantan los sintetizadores, esa profundidad que dan, los ambientes, a veces fuerza, otras sutileza. Y tenemos a Javi que es un freak de los sintes así que... Siempre intentamos romper el estancamiento, es lo natural, lo sano para nuestras cabezas así que veremos por donde tiramos más adelante, pero de momento, me encanta el sonido que tiene el disco y la banda ahora mismo.

Hace ya semanas que planteábamos que «The fire inside» nos parecía una canción sinfónica-prog. Tiempo después nos lo sigue pareciendo, pero...

Me gustan alguna de las bandas clásicas del rock sinfónico pero yo creo que hacemos rock, quizás progresivo sí, pero no me gusta meterme en etiquetas. Me gusta más cuando la gente, al igual que tú haces, me lo comenta porque es una buena manera de hablar de música. Me hablas de “The fire inside” y me dices que te suena a rock sinfónico y yo te digo que para mí es el tema más 90 del disco. Y eso es genial porque eso es lo que buscamos: 70's o 90's da igual, es música y seguro que los dos tenemos razón. Y ahí radica la importancia del que escucha. Cada uno puede sentir una cosa, pero los dos están ahí. Se trata de escuchar y sentir.