Donald Tusk es reelegido pese a la oposición y las amenazas de Polonia
Los líderes europeos reeligieron ayer al polaco Donald Tusk para un segundo mandato al frente del Consejo Europeo a pesar de la fuerte oposición de su propio país, que amenazó con hacer descarrilar la cumbre destinada a forjar la unidad de la Unión Europea post-Brexit. Varsovia instó a sus socios europeos a no reelegir a Tusk, al que acusó de «violar brutalmente» la regla de neutralidad política y aseguró que «nada» se haría sin el acuerdo de Polonia.

Los dirigentes europeos desoyeron las amenazas de Polonia en contra de la reelección del ex primer ministro polaco Donald Tusk como presidente del Consejo Europeo y le dieron su apoyo para que siga en el cargo hasta el 30 de noviembre de 2019. Tusk agradeció su reelección, que contó con 27 votos favorables de los 28 miembros de la Unión Europea (UE) y expresó su voluntad de «mejorar la UE».
La reelección de Donald Tusk necesitaba el «sí» de al menos 21 estados que representen el 65% de la población, ya que no se requiere unanimidad. Los líderes europeos resolvieron en una media hora el asunto, que la mayoría daba por hecho pese a la negativa de Polonia, que fue el único país que votó en contra, según fuentes comunitarias.
Tusk consideró que su reelección es la «expresión de unidad» de los Veintiocho y se ha comprometido a trabajar «con todos sin excepción», mientras que el ministro polaco de Exteriores, Witold Waszczykowski, denunció que la decisión es la señal de que la UE es sumisa al «dictado de Berlín».
Neutralidad violada
En una carta dirigida a sus homólogos europeos de cara a esta cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE, la primera ministra polaca, Beata Szydlo, instó a sus socios a no renovar el mandato de dos años y medio a quien fue su predecesor al frente del Gobierno polaco entre 2007 y 2014, al acusarlo de abusar de su cargo al «violar brutalmente» su neutralidad política. Y subrayó que no aceptaría un acuerdo sin el consentimiento de su país.
Szydlo acusa a Tusk, que aseguró ser «imparcial y políticamente neutral», de haber «participado personalmente» en la vida política de su país, donde algunas reformas del Gobierno, ahora en manos del derechista y ultranacionalista Ley y Justicia (PiS), han sido calificadas de «violación» del Estado de Derecho por Bruselas. El PiS y la Plataforma Cívica de Tusk son rivales electorales en Polonia.
Un miembro del Ejecutivo dio a entender, además, que, si la votación tenía lugar ayer, «la cumbre se vería amenazada», abriendo la puerta a que Polonia no firmaría las conclusiones del encuentro, que deberían abordar temas como el comercio o la defensa. Ayer estaba previsto que se trataran cuestiones económicas y migratorias mientras que hoy se debatirá sobre la unidad de la Europa post-Brexit.
Según fuentes comunitarias, Varsovia mantuvo hasta el último momento su candidato alternativo a Tusk, el eurodiputado Jacek Saryusz-Wolski, de la misma nacionalidad, que el lunes fue expulsado del PPE y revocado como vicepresidente de la formación por su voluntad de mantenerse como candidato.
El presidente del Consejo Europeo se encarga de presidir y dirigir los trabajos en las cumbres de líderes de la UE y de representar a la Unión a su nivel en la política exterior y de seguridad comunitaria y, a partir de ahora, coordinará a los mandatarios europeos en un período caracterizado por la salida de Reino Unido del bloque.
Actualmente, los presidentes del Consejo Europeo, el Parlamento Europeo y la Comisión Europea (Jean-Claude Juncker), pertenecen al Partido Popular Europeo, aunque tradicionalmente las instituciones han tratado de buscar un equilibrio entre los partidos mayoritarios. Ayer no se discutió ese asunto.
MSF pide abordar el drama de los refugiados en los Balcanes
Médicos Sin Fronteras (MSF) denunció ayer la «violencia generalizada y el trato cruel y degradante perpetrado supuestamente por las autoridades húngaras» contra refugiados en la frontera entre Serbia y Hungría e instó a los líderes de la UE a abordar el tema y poner fin a esta situación.
Entre principios de 2016 y febrero de 2017, los equipos de MSF en Serbia han tratado 106 casos de lesiones –golpes, mordeduras de perro, irritaciones provocadas por gas lacrimógeno y pimienta y otras– causadas supuestamente por patrullas fronterizas húngaras, con el fin de que no intenten un segundo cruce. Hungría cerró su frontera sur en setiembre de 2015 con una valla –cuando miles de refugiados usaban la ruta balcánica para llegar a la UE– y hace poco se iniciaron las obras de una segunda, en paralelo a la primera.
Según MSF, las agresiones siguen un «patrón similar de violencia» y los ataques se dirigen también a «personas especialmente vulnerables», como menores no acompañados. Las lesiones constatadas coinciden con los abusos descritos, apuntó Christopher Stokes, director general de MSF, quien dijo que «es solo la punta del iceberg».
MSF pidió a Hungría que investigue los hechos y que actúe de inmediato y a los estados comunitarios que «se aseguren de respetar el derecho de asilo y de condenar los maltratos y agresiones en las fronteras».GARA

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