GARA
la haya
ELECCIONES CRUCIALES EN HOLANDA

Los indecisos y la maldición de los sondeos pintan un panorama incierto

Los líderes de los principales partidos neerlandeses trataron en la víspera de las cruciales elecciones de hoy de seducir a los millones de votantes indecisos tras una campaña marcada por la inmigración y el conflicto diplomático con Turquía. La cita de hoy servirá de barómetro sobre el auge de la extrema derecha en Europa en un año electoral.

Los líderes políticos de Países Bajos apuraron anoche las últimas horas para llamar al voto, antes de participar en un acto electoral conjunto, en el que pronunciaron sus últimos discursos antes de la crucial jornada de hoy que despejará la incógnita del respaldo social a la opción ultraderechista y xenófoba de Geert Wilders y su Partido de la Libertad (PVV). En un año electoral en Europa, las elecciones en Países Bajos serán el barómetro del auge de la extrema derecha en el continente.

Después de una campaña en la que el debate se ha centrado en la inmigración y que ha estado marcada por el conflicto diplomático entre Turquía y Países Bajos, la cita de hoy podría remodelar por completo el panorama político en el país, donde todavía ayer el 60% de los 12,9 millones de electores registrados decía no saber si acudiría a las urnas o a quién apoyaría de entre la cifra récord de 28 opciones, según el Instituto Clingendael de La Haya. El panorama «es tan volátil que puede pasar cualquier cosa», dijo a AFP Monika Sie Dhian Ho, directora de este instituto.

Muchos esperaban al debate de anoche para tomar una decisión, tras el cara a cara de la víspera entre Wilders y el primer ministro saliente, Mark Rutte.

Cambio de puestos

Wilders, al que muchos comparan con Donald Trump, pero que cuenta con una trayectoria política de dos décadas, llevaba meses liderando todas las encuestas, aunque en los últimos días parecía haber perdido fuelle y, de cumplirse los pronósticos, quedaría en segundo lugar tras Rutte y su partido, el liberal VVD, que llegó con un 17% en intención de voto y lograría entre 24 y 28 escaños, frente al 14% y los 20-24 asientos del PVV –16, según sondeos–. Aunque el foco de atención se ha centrado en Wilders y Rutte, el CDA (13%) e Izquierda Verde (11%) podrían resultar determinantes.

Para muchos, las encuestas no son fiables, mientras que otros creen que los votantes del PVV ocultan sus simpatías.

Pero, aunque Wilders –aliado de Rutte en 2010– consiguiera que su formación fuera la más votada, parece difícil que pueda formar Gobierno, porque necesitaría el apoyo de cuatro o cinco partidos. En virtud del sistema neerlandés, ninguna norma estipula que el líder del partido más votado tenga que ser quien se encargue de formar el nuevo Ejecutivo. Ya ha pasado antes.

En cualquier caso, están por ver las consecuencias que el conflicto diplomático de los últimos días con Turquía pueda tener en el resultado de la votación. La actitud del Gobierno de Rutte ante los planes de varios ministros turcos de ofrecer mitines en el país en apoyo a la reforma constitucional de Recep Tayyip Erdogan ha sido bien acogida por los neerlandeses, lo que podría terminar beneficiando a Wilders, que ha sustentado su campaña en la lucha contra la inmigración y el rechazo al islam y a los musulmanes.

Esta crisis podría decantar a los indecisos hacia la extrema derecha, aunque el VVD ha conseguido reducir la brecha que le separaba del PVV en parte gracias a la gestión de la misma.

Sin embargo, los expertos coinciden en que el gran logro de Wilders desde que irrumpió en la política neerlandesa ha sido que los grandes partidos tradicionales endurezcan su tono y políticas respecto a la inmigración en un intento de seducir al electorado del PVV, después de que Países Bajos haya sido históricamente considerado un país de acogida y de tolerancia.

«Para quedarse»

«Lo que él (Wilders) ha conseguido ha sido politizar cuestiones como la libertad religiosa o los derechos de los refugiados, algo que ha sido tabú durante mucho tiempo en Países Bajos», afirmó Sie, quien agregó que sus ideología antimusulmana, anti-UE y antiinmigración ha cuajado en una parte importante de la población neerlandesa y «está aquí para quedarse».

Pero, independientemente de que las principales fuerzas hayan descartado aliarse con Wilders, este sigue siento el enemigo a batir. Rutte lo dejó claro el lunes: «Lo hemos visto con el Brexit y con Trump, cuando pensamos que no ocurriría la noche antes. Existe una oportunidad real de que nos despertemos el 16 de marzo y el partido de Wilders sea el más votado».

Las elecciones legislativas en Países Bajos serán el primer desafío para la UE, en un año en que las citas de mayo en el Estado francés y de setiembre en Alemania, junto a la negociación del Brexit, amenazan con zarandear el proyecto europeo. El resultado que logre el PVV podría servir de impulso para la ultraderecha, ya que su argumentario se alinea con las tesis del Frente Nacional francés, favorito para la primera vuelta de las presidenciales galas, y de la AfD alemana, que gana terreno.