El primer mapa de la empresa familiar refleja su preponderancia en la CAV
Hasta ahora no se había realizado un análisis en profundidad para determinar el peso real de la empresa familiar –que no siempre es una empresa pequeña– en los tres territorios de la CAV. La iniciativa de Aefame ha dado lugar a un mapa cargado de datos y conclusiones.
Aefame (Asociación de la Empresa Familiar de Euskadi) presentó ayer el estudio elaborado por la Cátedra de la Empresa Familiar de la UPV-EHU, que ha consistido en recopilar «datos y estimaciones rigurosas» con el objetivo de concretar el peso real de este sector en la economía de la CAV. Se trata del primer informe de este tipo que se realiza en este ámbito territorial. A partir de ahora, se actualizará y se irá completando anualmente, labor que correrá a cargo del citado departamento de la UPV-EHU y de la cátedra homóloga de la Universidad de Deusto.
El número de empresas familiares y lo que representan en el conjunto del tejido económico productivo; la distribución por territorios en función de su tamaño o de su sector de actividad; su peso real en la economía, entendido como valor añadido; su repercusión en la evolución del empleo o los ingresos de explotación son algunos de los datos, hasta ahora no cuantificados, que se han puesto de manifiesto en el informe, como indicó la asociación.
En base a la metodología utilizada por la red de cátedras del IEF, se ha calculado que Araba, Bizkaia y Gipuzkoa acogen a 50.415 empresas. De ellas, 42.557 son «familiares», concepto que, según explicó el director de la citada cátedra de la UPV-EHU, Txomin Iturralde, se ha aplicado a todas aquellas compañías en las que una familia tiene como mínimo un 51% de la sociedad y capacidad de decisión. En esa definición pueden encajar desde un grupo siderúrgico hasta un pequeño comercio.
Esa cifra supone que el 84,4% de las empresas tienen carácter familiar, lo que, como resaltó Aefame, la convierte en «la columna vertebral de la economía vasca y la base de su tejido económico productivo». Además, el análisis por territorios muestra una imagen muy homogénea.
Por territorios
La diversidad aparece a la hora de analizar el tamaño de estas compañías. En Bizkaia, el 71% de las empresas familiares emplean a menos de 25 trabajadores; en un 19% trabajan entre 25 y 49 personas; el porcentaje de las que tienen entre 50 y 99 trabajadores es el 5%; y de las que tienen más de 100, el 4%.
En Gipuzkoa, las más pequeñas suponen un 75%; en un 18% hay entre 25 y 49 personas empleadas; un 4% son las que tienen entre 50 y 99; y un 3% para las de más de cien.
En Araba, siguiendo el orden de menor a mayor, los porcentajes se sitúan en el 72%, el 16%, el 5% y el 7%. En este caso, el mayor peso de las compañías con más de 100 trabajadores se explica, entre otros motivos, por la presencia de grandes empresas multinacionales, que generan un mayor número de empleos, como es el caso de la planta de Mercedes en Gasteiz.
Por sectores, en el comercio las empresas familiares representan el 80% del total. Porcentajes similares se alcanzan en la construcción (el 77%) y en el sector primario (75%).
El valor añadido que se calcula a la empresa familiar en la CAV es de 7,7 millones de euros, lo que supone en la práctica que casi la mitad del peso de la economía procede de estas sociedades (45%), según se destaca en el estudio. El informe también indica que en el último año estas empresas han mantenido un crecimiento económico ligero, pero sostenido, al pasar de los 27,8 millones de euros facturados en 2016 a los actuales 28,4. Según se añade, esta situación se debe a la «mayor cautela y prudencia» en la toma de decisiones en la empresa familiar.

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