Alimentarse de la forma más descuidada
Uno de los factores que definen a una sociedad como “civilizada” es el hecho de que esta sea capaz de cuidar de sus miembros adultos. Es decir, de todos aquellos que, por motivos de edad, corren el riesgo de quedarse fatalmente rezagados con respecto al resto. Pues bien, pongamos que tres heptagenarios, después de una vida de duro trabajo, altos impuestos y otras penurias, descubren que tanto sufrimiento no ha valido para nada. En cualquier caso, para convertirles en animales dóciles de compañía, siempre dispuestos a aceptar la enésima perrería propuesta por el sistema.
Hasta que uno de ellos dice basta, y convence a sus dos amigos para atracar un banco. Remake de una película de 1979 de idéntico título, cuyo único atractivo se comprime en los nombres que reúne el cartel promocional. Michael Caine, Morgan Freeman y Alan Arkin buscan la jubilación de oro a través de este film alimentario, sin mayor interés para ninguno de los implicados, más allá de cobrar al final de los servicios prestados. Se nota demasiado la falta de motivación, tanto entre los actores como con el director, un Zach Braff nada inspirado (y peor aún, sin ninguna gracia) a la hora de mezclar la heist con la buddy movie.

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