El sur pobre de Túnez podría volver a arder en llamas
La muerte de un joven manifestante el lunes, aplastado por un vehículo de la Gendarmería en el sur de Túnez, hace temer un estallido social en esta región agitada desde hace semanas por protestas sociales.
Medio centenar de personas fueron hospitalizadas por axfisia por efecto de los gases lacrimógenos o por fracturas tras el asalto policial contra varias protestas en El-Kamour y Tataouine, su prefectura.
La tensión aumentó el pasado fin de semana en El-Kamour, enclave desértico a un centenar de kilómetros de Tataouine, donde desde hace un mes acampan en señal de protesta grupos de vecinos que reclaman un reparto de las riquezas y contratos de trabajo en las petroleras.
Aduciendo que las protestas bloqueaban la circulación de camiones a los campos petrolíferos y gaseros de Tataouine, el presidente tunecino, Beji Caid Essebsi, ordenó a los militares proteger los enclaves productivos del país.
El lunes por la mañana, un 4X4 de la Guardia Nacional arrolló y mató a un manifestante.
La Gendarmería se justificó aduciendo 13 agentes heridos y la quema de su cuartel en Tataouine. Vecinos destacaron que las protestas iniciales eran pacíficas hasta la llegada de la Gendarmería, que se habría retirado tras las protestas.

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