Pablo CABEZA
Bilbo

Tarde marcada en el BBK Live por las actuaciones de grupos vascos

Sobre un cielo plúmbeo comenzó ayer una nueva edición del BBK Live en las campas de Kobetamendi, relajadas en las primeras horas como suele ser habitual. Entre el recinto cinco escenarios y decenas de puestos con diferentes ofertas, desde maquillaje a salir a escena con guitarras para ofrecer poses. Entre tanto, las actuaciones de Rrucculla, quien abrió festival, Zazkel, Rufus T. Firefly, Vulk, Cage The Elephant y el inicio del atardecer con The 1975.

Inicio del Bilbao BBK Live sin incidentes y con cierta tranquilidad. Las tardes en Kobetamendi suelen ser pausadas, en especial si se trata de un jueves. Abajo músicos, caminantes y aficionados, arriba una espesa alfombra de nubes camufladas entre brumas y una ligera amenaza de lluvia.

A la entrada del recinto una especie de tiendas indias hechas con madera dan la bienvenida, el resto, que es el todo, es un escaparate donde se cruzan vacaciones, desenganches, escaparates y vitalidad. Es un micromundo al margen de la rutina.

La inauguración musical del festival le correspondió a Izaskun González, artísticamente Rrucculla, de Barakaldo. Es joven, poco más de veinte años, pero lleva ya unos años apostando por la música electrónica. Puntual sobre el escenario Starman la solista apuntó sin titubeos hacia la música electrónica de ritmos abiertos y melodías curvadas, quizá en una onda al estilo de Aphex Twin. No obstante Rrucculla posee la destreza de combinar electrónica con sonido acústico, ya que parte de su set lo realiza tocando la batería. En este tramo todo es más dinámico. Se mantienen las grabaciones sintéticas y sobre ellas el machaque de Izaskun a las baquetas, un terreno donde se defiende correctamente. Fue la primera, en un horario complicado, por lo que le tocó más un ensayo que un baño de masas.

La segunda banda de la tarde también se quedó en Bizkaia. Zazkel es una amplia banda de pop rock de Bilbo, pop bailable con raíces en los ochenta, pero también fundidas con la música negra de corte soul-dance y afro-funk, todo desde una visión actual. Todas estas señas de identidad las reflejan en su disco debut, “Zazkel”, en el que sobresale el ambicioso “ZTD” (aunque esté basado en “Le freak” de los recordados Chick, el aire más pop del contagioso “Beroa”, el pop-tecno ochentero británico de “Eri” o la hipnótica “Anestesia”. El álbum acaba de cumplir un año y fue grabado y mezclado por Kaki Arkarazo, también presente en labores de producción junto a la banda. En Kobetamendi el ritmo, desde el bajo y batería más guitarras, el peso de las fusiones de voces, el fondo de teclas y algunas rapeadas marcaron su tiempo.

Zazkel propone un excelente repertorio con potencial. En el BBK Live está por haber ganado en 2016 el concurso Banden Lehia con un buen margen sobre la segunda banda. El presente año tampoco les va mal con los premios, ya que en el concurso de Leioa consiguieron recientemente el premio a la mejor canción con “Eri”, Mejor grupo de pop y general. El sexteto salió a escena con desenfado, recordó a los presos por los acontecimientos de Lakuntza y ofrecieron un concierto dinámico, desenfadado y con más guitarras, o más presencia, que en el disco.

Sobre el escenario principal se sitúan Rufus T. Firefly, un cuarto de Madrid calificado como rock alternativo. Es una banda madrileña con diez años de recorrido, son veterano, además. No pueden tocar mal y obviamente así es, pero su propuesta es de las que no llega más allá de la primera capa. Seguramente se merecen más que una apreciación sobada: indie rock mainstream o estándar. Eso que tanto auge está teniendo ahora y especialmente entre festivales, pero sus canciones y modos no nos dejan ir más allá del prototipo, por muchas diferencias que existan entre bandas indie pop o indie rock. En las listas de ventas nunca estarán, pero en el terreno de los festivales y en la escena alternativa asumida pueden ser unos asiduos. Convenció la pegada a la batería de Julia Martín-Maestro y algunas melodías de fácil pegada y trabajadas, pero en conjunto carecieron de mordiente y poso.

Las tardes internacionales no suelen ser demoledoras, la tarde-noche es el mejor refugio. En escena está Circa Waves una banda indie rock de Liverpool a la que se le nota menos el lado alternativo. El cuarteto sonó contundente y bien armonizado, pero el repertorio, la globalidad no dejó de ser excesivamente previsible y falta de tensión. No son unos mangarranes de la música, pero verlos y no verlos es lo mismo o fue lo mismo.

Plena tarde, 19.30, en el escenario pequeño, el Starman, cuenta con los bilbainos Vulk. Acaban de publicar cedé y vinilo, “Beat kamarlanden”, su debut con el sello de Donostia Elsa Records. Con ellos salió el sol, agujeros en el cielo y primeras caras brillantes entre el público. A Vulk les conocemos por sus directos intensos y por haber grabado uno de los discos de la temporada. Están comenzando y les queda camino para dejar las rodillas, pero ya proponen un set suelto, enérgico y como si se hubieran merendado a bandas como Wire, Killing Joke o Joe Division adecuadamente actualizadas. Del primer concierto que les vimos hace meses en la zona central de Kafe Antzokia al presente la mejora es evidente. Excelente cuarteto, numeroso público y bastantes músicos siguiéndoles.

El sol se abierto pasó a tortas de miel. Luce el sol de pleno. Y de pleno van Cage de Elephant. Soberbia banda de rock repleta de himnos, buenos arreglos, guitarrazos y un vocalista, Matt Schultz, arrebatador. Las 20.20 ya es hora de bandas internacionales sin traumas por medianías. El cuarteto de Kentucky no ha venido de tan lejos para ser unos panolis. Recinto principal lleno y satisfacción en las caras de los aficionados. Gran momento.

En el escenario pequeño están unos guaperas llamados Sundara Karma. Beldad y buen rock. También tienen su público. El tiempo pasea despacio camino de Depeche Mode.