GARA
BERLÍN

Las trabajadoras alemanas ya pueden saber el salario de sus colegas varones

Es una medida destinada a poner fin a la brecha salarial que surge cuando a las mujeres se les paga un salario menor que a sus colegas varones por realizar el mismo trabajo. Para ello, Alemania se ha dotado de una ley de transparencia. En Islandia, ya se contempla la obligación de demostrar que no hay tal diferencia.

A partir de esta fin de semana, las trabajadoras alemanas podrán conocer el sueldo de sus compañeros varones que realicen el mismo trabajo en aplicación de la ley de transparencia aprobada el pasado mes de marzo por el Parlamento federal con el objetivo de reducir la brecha salarial. Oficialmente denominada “Ley para el fomento de la transparencia en las estructuras salariales”, el grueso de la normativo ya entró en vigor en el mes de julio, pero su principal herramienta se ha comenzado ha aplicar desde este sábado.

Esa herramienta no es otra que el derecho de las personas empleadas en cualquier empresa, tanto mujeres como hombres, a pedir información sobre el sueldo que perciben sus colegas del otro sexo que realizan el mismo tipo de trabajo o actividades similares.

«Es una cuestión de justicia que en nuestra sociedad y en nuestro mundo laboral exista paridad entre hombres y mujeres», subrayó al ser aprobada la ley la entonces ministra de Familia, Tercera Edad, Mujeres y Juventud, la socialdemócrata Manuela Schwesig, que ahora ocupa el cargo de presidenta del land de Mecklemburgo-Pomerania Occidental).

Las empresas con más de 200 trabajadores deberán facilitar a la persona que lo solicite información sobre el sueldo de otros empleados, aunque sin revelar salarios concretos, sino únicamente la mensualidad media bruta de al menos cinco colegas del otro sexo con el mismo tipo de trabajo. Las empresas con más de quinientos empleados deberán, además, examinar regularmente su estructura salarial y el cumplimiento de la paridad en los sueldos e informar de ello en documentos accesibles a todos los empleados.

Según datos del citado Ministerio, en Alemania los hombres cobran de media un 21% más que las mujeres; incluso en el caso de personas con cualificaciones formales y un perfil idéntico, la diferencia salarial sigue siendo del 6%.

«Si una persona puede comparar su salario con el de otros en la empresa, puede exigir con mayor facilidad un sueldo justo», manifestó la actual ministra, Katharina Barley, que también milita en las filas del SPD.

Desde el 1 de enero

Esta ley alemana ha comenzado a aplicarse cinco días después de la entrada en vigor de una pionera norma aprobada por el Parlamento islandés en junio que obliga a las compañías o instituciones con al menos 25 empleados a demostrar que pagan idéntico salario a mujeres y hombres que realizan las mismas labores.

La legislación islandesa establece distintos plazos para ajustarse a las nuevas normas de acuerdo con el tamaño de la empresa o institución, con diciembre de 2021 como fecha límite. Las nuevas normas fueron aprobadas como enmienda a un artículo de la ley sobre equiparación de estatus y derechos entre mujeres y hombres, que data de 2008 y en la que se recogía ya la posibilidad de sanciones diarias de hasta 50.000 coronas islandesas (unos 400 euros).

El sector metalúrgico sube el tono por la semana laboral de 28 horas

En un contexto marcado en Alemania por un nivel de paro por debajo del 5% de la población activa, una situación considerada de «pleno empleo ‘de facto’», el sindicato IG Metall ha hecho una apuesta llamativa en la negociación del sector metalúrgico, con unos 3,9 millones de personas asalariadas, ya que antepone la reducción de jornada a las subidas salariales.

IG Metall reclama un aumento salarial del 6% mientras que la patronal Gesamtmetall propone el 2%. No obstante, el conflicto se centra sobre el proyecto de semana de 28 horas defendido por los representantes de los trabajadores y rechazado categóricamente por los empresarios. La propuesta sindical plantea la reducción de 35 a 28 horas, durante un periodo máximo de dos años, para aquellos trabajadores que lo soliciten, sin que suponga la pérdida del total del salario correspondiente a las horas trabajadas de menos. Como derivada, esta iniciativa supondría el aumento de la contratación.

La tensión subió un poco más el pasado miércoles entre la patronal y el sindicato, que se está preparando para realizar paros con el objetivo de reforzar su reivindicación de la semana de 28 horas. IG Metall iniciará mañana las denominadas «huelgas de advertencia» (de tiempo limitado y con carácter local) por todo el país para aumentar la presión. En el norte, la sección regional del sindicato lanzó un llamamiento a «paros de varias horas en más de 140 empresas» hasta el 18 de enero, cuando se retomarán las negociaciones. «Queremos que los empleadores nos aclaren de aquí a finales de enero dónde nos encontramos», subrayó Meinhard Geiken, uno de los dirigentes sindicales. Y si la patronal no cambia de actitud en ese plazo, ya se está estudiando la opción de votar huelgas de 24 horas. GARA