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Los tunecinos continúan movilizándose contra la austeridad pese al acoso policial

Túnez vivió ayer su quinto día consecutivo de protestas contra los recortes y las políticas de austeridad del Gobierno pese a las actitudes intimidatorias y los arrestos por parte de la Policía, a dos días del séptimo aniversario del inicio de la revuelta que derrocó al dictador Zine el Abidine Ben Ali. Según el último balance del Ministerio de Interior, más de 780 personas han sido detenidas desde el estallido de las protestas el lunes.

Convocadas por la plataforma ¿A qué esperamos?, heredera de las que en 2011 vertebraron la Primavera Árabe, cientos de personas se congregaron ante la sede del Gobierno al grito de «no tenemos miedo». Los manifestantes mostraron «tarjeta amarilla» al Ejecutivo por su ley de presupuestos de 2018.

«No somos ladrones. La mayoría está en contra de estos presupuestos opresivos. Pese a la lluvia y la represión policial, seguiremos día y noche hasta que esta ley caiga», dijo a Efe Ayoub Jaouadi, portavoz del movimiento Manich Msameh (No en mi nombre).

Frente a decenas de policías antidisturbios, Jaula el Wichi insistía en que la plataforma Fech Nestannaw (¿A qué esperamos?) ha obtenido en una semana gran apoyo «porque todos hemos sufrido y nos ha tocado de cerca la pobreza, el hambre, el desempleo, la represión, la inmigración clandestina... El país es insoportable y los jóvenes han perdido la confianza en él».

Activistas y analistas coinciden en que la situación que vive Túnez hoy es similar a la de hace siete años: paro, inflación, hambre, desesperanza y una sociedad corrupta con amplias diferencias de clase. Pero nada apunta a que se repetirá aquella revuelta.