Martxelo DÍAZ
IRUÑEA

Unas 200 niñas corren riesgo de sufrir mutilación genital en Nafarroa

Unas 200 niñas corren el riesgo de sufrir mutilación genital en Nafarroa, según datos que hizo públicos Médicos del Mundo ayer, día en el que se celebraba la jornada internacional contra esta práctica. Esta ONG lleva diez años trabajando en Nafarroa en contra de la mutilación genital, apostando por la labor de las mediadoras que contacten con la comunidad africana y ofrezcan información sobre las consecuencias de esta práctica para las mujeres.

Unas 200 niñas corren riesgo de sufrir mutilación genital en Nafarroa, según datos de Médicos del Mundo, que lleva diez años trabajando para erradicar esta práctica. En este periodo, ha desarrollado su actuación con 5.844 personas de la comunidad africana del herrialde, de las que el 83% han sido mujeres y el 17% hombres.

Fatima Djarra es la responsable del programa desde sus inicios. Según explicó ayer, los principios fueron difíciles. Acceder a la población africana residente en Nafarroa era una tarea complicada porque los originarios de cada país o de cada zona vivían en espacios cerrados, sin apenas contacto con otros grupos. Ella misma padeció la mutilación genital cuando era niña. Su familia llevó a cabo un ritual con el que, según le dijeron, entraría en el mundo de los adultos. Lo que debía ser una fiesta resultó un drama. Con consecuencias para toda la vida.

Hace diez años, en Iruñea, el primer paso fue contactar con personas influyentes en la comunidad, generalmente hombres que eran líderes religiosos. «Al principio, los hombres no lo aceptaban», explicó. Cuando acudía a la mezquita avisaba a compañeras de Médicos del Mundo de que le fueran a buscar si no regresaba en un periodo de tiempo establecido. Relató que había hombres del entorno de la mezquita de Sanduzelai que decían que actuaba en contra de la religión musulmana. Djarra negó categóricamente que trabajar por la erradicación de la mutilación genital femenina sea atacar al Islam y recordó que no hay ningún versículo del Corán que avale esta práctica.

Pese a ello, la mutilación genital femenina está arraigada en 29 países de África y Oriente Medio, aunque también se lleva a cabo en Europa, América Latina o EEUU. Se estima que en Nafarroa hay 200 niñas en riesgo de sufrir mutilación genital femenina. Son menores de 14 años residentes en el herrialde pero pertenecientes a familias originarias de países en los que la práctica está arraigada.

Información y sensibilización

Djarra destacó que la información y la sensibilización son esenciales para luchar contra la mutilación genital femenina. Puso como ejemplo el caso de Farmata Watt, otra de las mediadoras que actualmente trabajan con Médicos del Mundo en Nafarroa. Cuando contactó con ella para hablarle de esta práctica, la encontró cerrada, incluso enfadada. Se negaba a reconocer la existencia de la mutilación como un acto negativo. Era algo que se hacía a las niñas, sin más. Algunos incluso la comparan con la circuncisión masculina, propia del Islam. Pero la información sobre los efectos de esta práctica en las niñas (y en las mujeres, años después) fue determinante para que se convirtiera en una mediadora contra la mutilación. En estos diez años, en Nafarroa han trabajado 50 personas voluntarias y diez mediadoras.

Watt y Djarra señalaron que en los países en los que la mutilación está arraigada hay leyes contra esta práctica, pero no se cumplen. Especialmente, en el ámbito rural. Por ello, uno de los momentos más críticos es cuando estas niñas viajan en vacaciones a los países de origen de sus familias.

«La abuela, una tía, la vecina... te pueden robar a la niña para practicarle la mutilación, que es algo que ven como bueno», alertó Watt.

Por ello, en los últimos años, acuden a África con un documento en el que se explica que si se practica la mutilación genital femenina, quienes residen en Europa pueden tener serios problemas legales al regresar. Estos migrantes son habitualmente el sostén económico de sus familias que han quedado en el lugar de origen. La pérdida de estos fondos es un argumento de peso para erradicar la práctica.

Djarra destacó que para erradicar la mutilación genital es necesario cambiar las mentalidades, algo más complejo que aprobar unas leyes.