Desde «el monte delos olivos» de Arroiz Sobrevolando el trujal de Mendia
Un recorrido por Mendixurra (Montejurra) el Día de la Tostada, la manera perfecta para combinar deporte y gastronomía.

El último domingo del mes de febrero, el pueblo de Arroiz es una fiesta. Una fiesta que hace culto al aceite y a la que acuden miles de personas, que junto a sus vecinos, celebran el Día de la Tostada. Ese día, los asistentes degustan sus famosas tostadas con aceite y ajo, a la vez que visitan la feria, repleta de diversos productos locales. Todo ello acompañado de diversas actividades deportivas que se celebran en el frontón y de una entrega de premios relativa a los concursos de relatos, fotografía, postres y, cómo no, aceitunas caseras. Este año, además, están de enhorabuena. Hace un mes finalizaron una campaña de récord, con 2 M de litros, procedentes de 1 M de olivos.
Fue allá por 1992, cuando 22 antiguos trujales de la Zona Media de Nafarroa decidieron asociarse en Trujal Mendia y en la actualidad constituye la mayor referencia de aceite de toda Euskal Herria. Entre sus cultivos, destaca por su autenticidad la variedad Arroiz, autóctona y adaptada al particular clima de esta zona y el S de Araba, le da un matiz propio, original y genuino a su aceite.
Aliñados estos pretextos para acudir queda un último. La apuesta por aproximarnos al sostenible kilómetro 0, debería conducirnos a buena parte de vascos y vascas a actuar consecuentemente, mitigando parcialmente el incansable paso de miles de camiones con otros aceites por nuestras carreteras. Hecha la invitación, empieza el Ibiliz.
Dos son las ascensiones clásicas a Mendixurra (como recoge algún testimonio), Jurramendi o Montejurra: la que parte desde el N desde el cercano Iratxe y la que lo hace desde el S desde Arellano. Como ocurre en otros sistemas montañosos (el de Badaia que conocimos de la mano de Javier Iturritxa el pasado lunes sin ir más lejos), los usos actuales del monte y sus pistas condicionan los modos de acceso, pero a su vez ofrecen otras posibilidades además de andar, y me refiero a hacerlo en bici de montaña. Es una buena opción.
Atentos a las bifurcaciones
De uno u otro modo, por la parte superior del pueblo de Arroiz, y bajo la Basílica de Mendia, ascendemos hasta llegar a un panel que recoge un recorrido que marcando “Montejurra”, se acerca a los llanos previos a su zona cimera. Seguiremos la traza propuesta por el ayuntamiento de Arroiz (y su señalitica morada que se dirige a esos llanos) siguiendo al frente. Se inicia a continuación, todo un rosario de bifurcaciones, estando atentos en todas ellas, debiendo prestar especial atención a una que marca “Arroiz a 4.300m”, (primera bifurcación del panel). Por ahí, apareceremos en el descenso.
Pinares de pino laricio y quejigos son los grandes indicadores de que el clima, metro a metro en esta suave ascensión, se hace cada vez más húmedo. Dicho esto, cuando el mal tiempo impera en la vertiente norte de EH, este monte-isla climatológica resulta una buena alternativa. La mirada hacia el S es sin embargo, un vuelo sobre multitud de olivares.
Siguiendo al frente en aquella bifurcación, continuaremos hasta una curva cerrada, junto al derruido “corral de Joaquín” que veremos a derecha. Allí nos saldremos por un sendero-camino por la izda. que huye de la pista y, ascendiendo, busca el cordal divisorio, al cual nos acercaremos. Allí veremos otro también derruido y denominado “Corral de Nicandro”. De ahí, con pequeños subes y bajas, nos acercaremos a los llanos de Montejurra, que en paisaje adehesado con encinas, descubre al fondo las peñas cimeras.
En la misma base de la primera peña arranca una pista asfaltada en fuerte pendiente, que facilita la instalación de las antenas y su mantenimiento, y que nos conduce a la cima occidental y que cuenta con un vértice geodésico. Para acceder a las otras peñas, es necesario bajarse de la bici en su caso, ya que el sendero juguetea entre las peñas, con pasos que en algún caso podrían requerir casi casi apoyar la mano para avanzar. Así llegaremos a la cima central y más elevada, compuesta por dos rocas, con cruz pequeña y buzón. Siguiendo hacia NE, por sendero, podremos llegar a la cima nororiental donde encontraremos una sorpresa, siendo seguramente la menos frecuentada, culminando así, esta pequeña pero divertida trilogía.
Las vistas que ofrecen estas peñas son muy dignas, a pesar de que están afeadas por las antenas que coronan la primera de ellas. Alcanzan desde el quebrado y blanco pirineo por el NE, hasta las zonas más elevadas de Errioxa, así como buena parte de la Ribera del Ebro al S, y la sierra de Lokiz al N.
Para el descenso, dejaremos a la izquierda las ruinas del Corral de Nicandro y continuaremos por la divisoria de laderas, hasta alcanzar una pista. Una vez en ella, giraremos a la izda tras lo que esperan otros dos importantes giros en ambas curvas, que enlazarán sin dificultad con el camino de subida, “Arroiz a 4.300m”. Una vez en él, no quedará más que deshacer la ascensión.

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