«Proponer jugar como Guardiola en el fútbol inglés de 1978 era de aliens»
Lleva muchos años viviendo en Londres, donde es un ídolo entre la afición del Tottenham que entrena su compatriota Mauricio Pochettino, pero no ha perdido un ápice de su acento rosarino. Menudo, como ya lo era de futbolista, a sus hoy 65 años de edad presenta el aspecto de un abuelo entrañable, buen conversador como todo argentino que se precie, y si la charla sobre fútbol es delante de una taza de café mientras al otro lado de las cristaleras llueve sobre la capital bilbaina, qué más se puede pedir si quien hace las preguntas creció con aquel Mundial del 78 en Argentina que, entre otros, ganó Osvaldo Ardiles.

Hablar de aquella selección albiceleste es recordar jugadores cuyo recuerdo y huella será difícil de igualar. Su paisano ‘El Matador’ Kempes, el ‘Pato’ Fillol, Passarella, Tarantini, Bertoni, Luque, Houseman –fallecido el jueves–, Ricardo Villa, Olguín... Nada más levantar el trofeo, dos fueron los primeros –no los únicos, porque hasta un imberbe Maradona de 16 años estuvo a punto de recalar en el Sheffield– en recibir la tentadora oferta del fútbol inglés, hermético hasta entonces, y sin saber nada de su destino, allá se embarcaron. Eran Osvaldo Ardiles y Ricardo Villa, dos profetas en tierra hostil. Su destino, el Tottenham; su estadio, el mítico The Lane, precisamente nombre que da título a la película proyectada en el reciente Thinking Football Festival organizado por el Athletic en Bilbo y que trajo hasta el Botxo a Ardiles, con el que departimos sobre aquella aventura humana y futbolera.
No sé si estoy en lo cierto si digo que fuera de Inglaterra y Argentina quizá usted sea más conocido por participar en la película ‘‘Evasión o Victoria’’, que por sus méritos futbolísticos.
Sí, sí. Por ejemplo, fui a Japón a dirigir, estuve ocho años, y ahí me conocían totalmente por la película... y yo solía decir ¡que gané una Copa del Mundo también! (Ríe). Pero sí, lo de la película es absolutamente increíble. Ahora voy a un festival a Omán precisamente por esta película. Fue genial. Es la suerte que uno tiene en la vida, justo que me llamaran a mí. Fue muy lindo.
Méritos que acumula usted, entre ellos, haber logrado que Maradona vistiera la camiseta del Tottenham.
También... Sí, soy muy cercano a Diego, solemos hablar mucho, incluso Kempes también en su momento la vistió... que somos paisanos. Fue en el 86 en mi homenaje y justo un mes después Diego hizo su gran coronación en el Mundial de fútbol de México, con aquel gol a Inglaterra, la final...
Es decir, que salió aplaudido de The Lane y un mes después hizo a los ingleses aquel gol con «la mano de Dios»...
(Ríe)... pero Diego estuvo hace muy poquito, a final de año, en el partido contra el Liverpool, salimos a Wembley los dos y el recibimiento fue fantástico. Por supuesto, en la gente del Tottenham ha quedado ese recuerdo de que un día él vistió esta camiseta.
Lo que es evidente es que usted dejó una huella imborrable en el club y en su afición.
Esa pregunta es difícil para mí contestarla. Fueron muchas cosas, digamos. En primer lugar fuimos, con Ricardo Villa, en el 78, los dos primeros extranjeros en jugar allí, no éramos los primeros argentinos, sino los primeros extranjeros. No había españoles, belgas, holandeses... En realidad fue una revolución muy grande, de una cosa que era obvia iba a pasar. Luego nosotros anduvimos bien inmediatamente, tanto que antes de final de año casi cada equipo de primera división tenía por lo menos un extranjero. También fui el primer técnico extranjero en Inglaterra. Y... bueno, jugué muy bien la verdad (vuelve a reír). Me encantaba jugar en Inglaterra, porque Argentina en ese momento pasaba por un momento futbolístico que era muy cínico, digamos, en el sentido de que los jugadores que llegaban a la final, que ganaban cosas, estaban marcados por un estilo de Bilardo, hacían un tipo de fútbol que para mí era absolutamente de otro mundo. Nunca estuve de acuerdo con ese tipo de fútbol. Entonces, en Inglaterra, aunque era un juego físico, se podía jugar al fútbol. Ahí pude hacer más mi fútbol. Fue muy lindo. Simplemente, me fui.
Ustedes creo que no sabían ni dónde jugaba el Tottenham...
Mira, yo quería salir de Argentina, yo quería venir a Europa, era mi meta. El mejor fútbol. No ir a Brasil o México, a Europa. Sucedió y sí, no quería ser mal educado pero sí... no sabíamos... Inglaterra nunca se me cruzó, la idea era España o Italia, pero llegó un técnico inglés y nos llevó. No sabíamos primero a dónde, si Manchester o Londres, y nos fuimos.
La adaptación, más allá de lo deportivo, no sería sencilla...
Sí costó, no es como ahora, con internet, incluso hablar por teléfono con la familia no era tan fácil, los diarios argentinos los recibíamos una semana después, no sabíamos si había salido ganador River o Boca, los viajes en avión eran excursión al fin del mundo... La comida, el choque cultural fue muy grande... El huevo o la gallina, qué fue primero, nos adaptamos bien y por eso jugamos bien o al revés. Yo me adapté muy rápido. El primer año ya fui el mejor jugador del Tottenham, estuve entre los tres mejores de Inglaterra. Hasta el 82 me dieron premios... Ricardo Villa decía que el fútbol inglés había sido hecho para mí. Yo me sentí siempre muy cómodo. A él le costó muchísimo. No hubiera durado seis meses de no haber ido juntos, ni aprendió a hablar inglés. Yo dije rápido que sí.
Tuvo que ser como aterrizar en la luna, porque más allá de que incluso en el parlamento británico hubo acalorados debates sobre la conveniencia de abrirse a jugadores extranjeros o no, el fútbol que traían ustedes nada tenía que ver con el que se practicaba en Inglaterra.
Totalmente, era lo que está haciendo Guardiola ahora en el Manchester City, básicamente esa era la idea en aquel momento. La idea Menotista, mi idea... Ahora, hacerlo en ese tiempo no era tan fácil. Era completamente ‘alien’... Pero nosotros lo empezamos a hacer. Basta de pelotas por arriba... el medio campo era zona de transición absoluta, pelotas largas.. no, no, no... Por suerte teníamos otro jugador, Glen Hoddle, que jugaba muy sudamericano también... Fuimos el primer equipo que empezó a jugar raso, que salía jugando de atrás, era algo inconcebible, ¡tomando tantos riesgos! Pero sabíamos lo que hacíamos. Y encima hoy las canchas son mucho más fáciles de jugar, mientras que en aquel tiempo era complicado.
Y proponer ese tipo de fútbol en un país donde se jugaba muy físico y duro.
También. La protección a los jugadores habilidosos no era la de ahora. Messi... me gustaría haberlo visto entonces, que hoy que nadie lo toca. Y eso nos pasó a nosotros, dos argentinos que vienen aquí a enseñarnos a jugar a fútbol, ¡a nosotros que lo creamos! Van a venir estos... Fue duro. Sinceramente, cuando miro para atrás no sé como lo hicimos, pero de alguna manera lo hicimos.
Abril de 1982. El Tottenham se enfrentó al Leicester en la semifinal de la FA Cup un día después de iniciarse el conflicto bélico de las Islas Malvinas. Los rivales le abuchearon a usted y le cantaron «England, England, England» cada vez que tocaba el balón. La afición «Spur», en cambio, respondió con gritos de «Argentina, Argentina, Argentina» para defender a su jugador. Fue su último partido con el equipo –regresaría en 1983 y hasta 1988–, no podía jugar en un país en guerra con el suyo. Aquel suceso histórico marcó su carrera y su vida, porque incluso el primer piloto muerto en combate era primo suyo…
Sí. La temporada 81-82 fue mi mejor año, todos los periodistas votan por el mejor y el resultado fue cambiado en el momento último porque era yo el elegido. Mentalmente me costó mucho recuperarme de lo que sucedió. Mi mundo se colapsó. Así que acabado el Mundial de 1982, decidí que no podía volver a un país que estaba en guerra contra el mío. Me fui a jugar cedido a Francia (Paris Saint Germain) y allí no podía creer que yo pudiera jugar tan mal al fútbol, y no lo digo de forma arrogante. Luego volví otra vez al Tottenham y me fue bien de nuevo –ganó la UEFA de 84–… Sí, fue un tema que me marcó como persona e históricamente. Pero hoy por hoy, me llena mucho de orgullo lo que hicimos. Nuestro deber ahora es tratar de formar puentes entre Inglaterra y Argentina.
Hoy, en cambio, da la impresión de que se ha instalado un fútbol más físico, más automatizado, sin tanta creatividad ni libertad. ¿Lo ve así?
Sí, pero si te vas al nivel alto, hoy por hoy son los jugadores más desequilibrantes los que deciden, como Messi. Hoy tenemos un jugador allí que es Salah, el egipcio del Liverpool, una maravilla... Yo cada vez que lo veo... Increíble. Son jugadores que se salen de lo normal, como lo fue Maradona, o Ronaldo, o Ronaldinho, o tantos... Son muy especiales y al final del día siempre son ellos los que producen la diferencia.
Messi… ¿Qué sensaciones tiene con Argentina en el próximo Mundial de Rusia?
Tenemos una buena “chance” y es que tenemos al mejor jugador del mundo. Absolutamente extraordinario, pero necesita ayuda del equipo, que no le ha ofrecido ayuda en los últimos campeonatos. Argentina, desgraciadamente, es un equipo desequilibrado, en el sentido de que tenemos muy buenos delanteros, Higuaín, Agüero, Dybala... ¿pero defensivamente quién juega en Europa? Otamendi en el City el único de nivel. En el medio campo... Con lo cual es absolutamente crucial que Sampaoli encuentre un equipo que quizá no sea el mejor pero que apuntale a Messi, que lo haga mejor, como pasó en el 86 con Maradona, el equipo no era el mejor pero apuntaló a Diego y Diego fue genial. Ojalá que suceda.
El 7 de febrero de 2008, Ardiles y Villa fueron incluidos en el Hall of Fame del Tottenham, en un homenaje que contó con la presencia de sus excompañeros y con la interpretación del tema ‘‘Ossie’s Dream’’, compuesto en honor al ex de Huracán por su apodo ‘Ossie’ y popularizado en las tribunas de White Hart Lane en la década de los 80. ‘Pitón’, como le apodó su hermano mayor –«quiso compararme a un víbora, ya ves que no era muy culto»– cuando él era un crío que hacía diabluras con la pelota, ha dejado su huella en Bilbo como se ganó en su día y para siempre el corazón de la afición del Tottenham.

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