«El club apostó fuerte por mí y no he dado mi nivel»
Pese a ello, Burgui quiere quedarse en Gasteiz «para trabajar y dar lo mejor de mí el año que viene».

No todo es felicidad en el seno de la plantilla del Alavés después de conseguir la permanencia con una gran reacción. Hay quien, a nivel particular, no está nada contento con el rendimiento personal que ha aportado en la presente temporada que está a punto de concluir.
Es el caso, por ejemplo, de Burgui, que no ha gozado de la regularidad que se le presuponía cuando fue fichado hace casi un año. «El club apostó fuerte por mí y no he dado mi nivel, aunque quiero seguir en el Alavés», se postuló el futbolista pacense de Burguillos del Campo.
«Han pasado tres entrenadores, cada uno con su estilo. No contaba para De Biasi y luego tuve la confianza del Pitu, con el que di buen nivel, pero estas últimas semanas ha decidido no contar mucho conmigo y tengo que seguir trabajando para dar lo mejor de mí el año que viene», reconoció.
A su juicio, la rotura de fibras en el aductor derecho que se produjo a principios de enero en el derbi disputado en San Mamés cortó su progesión –estuvo tres semanas en el dique seco– y le apartó de la titularidad, ocupando su puesto otros compañeros. «Entonces estaba dando un buen nivel. Después ha sido un año dificil», indicó.
Sus palabras no reflejan resquemor hacia el técnico astuariano, sino todo lo contrario. Suenan a autocrítica, pues valoró el perfil de psicólogo de Abelardo, con quien «todos los jugadores» se han sentido «muy bien», porque el gijonés les ha transmitido «confianza y tranquilidad», a la par que ha deseado que «muchos jugadores» se queden en Gasteiz.
«Satisfecho» en lo colectivo
Ya en lo que se refiere al plano colectivo, el futbolista extremeño se mostró «muy satisfecho y contento» por el hecho de que el club babazorro haya logrado mantenerse un ejercicio más en Primera, gracias a haber sabido reponerse «muy bien» de una primera vuelta que fue «muy dura». Ahora ya solo resta disputar el encuentro de mañana en el Sánchez Pizjuán para dar por concluida la campaña.
En dicho compromiso muy poco hay en juego para ambas escuadras, lo que no quita para que los albiazules salten al césped sevillano con ganas de «disfrutar» y marcándose el objetivo de «intentar quedar entre los diez primeros», una marca que se ha puesto el club una vez lograda la permanencia.
No es, en todo caso, un escenario que se le haya dado especialmente bien al Alavés a lo largo de su trayectoria deportiva. Solo en una ocasión, la primera que visitaba el feudo sevillista, y allá por un lejano octubre de 1954, firmó el equipo vasco su única victoria a domicilio frente a los del barrio de Nervión.
Desde entonces, otros nueve desplazamientos ha realizado El Glorioso para medirse al Sevilla en tierras andaluzas, cosechando casi siempre derrotas. La excepción, el empate a dos firmado en febrero de 2000, con dianas de Kodro y Astudillo para los babazorros.

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