Carta a las jóvenes de «betiko alardea»
Muchas de vosotras podríais ser mis nietas, por eso os voy a contar una historia. Quizás después de leerla comentéis «ya está la amama con sus batallitas», aunque a mí me gustaría que os sirviera para reflexionar.
Hace años, allá por los 70 y 80, algunas mujeres pensamos y nos organizamos para pelear por nuestros derechos, cansadas de ser ciudadanas de segunda categoría, donde se nos relegaba a ser esposas sumisas y reposo del guerrero.
En aquellos tiempos tuvimos que oír de todo: si defendíamos el derecho a un puesto de trabajo, nos acusaban de quitárselo a los hombres; si defendíamos el derecho al aborto, el insulto era de asesinas; si reivindicábamos la libertad sexual, el insulto era de bolleras, putas y feas; en fin, imaginaos todo eso en los 70 y 80.
Por eso no os entiendo, escudadas en la tradición estáis echando por tierra logros conseguidos a base de grandes luchas y de aguantar muchos insultos ¿Os imagináis que en base a la tradición, se diga y se os niegue un puesto de trabajo por ser mujeres?
¿Os imagináis que en base a la tradición se niegue el derecho al aborto, y haya que recurrir al aborto clandestino, como en aquella época en la que murieron miles de mujeres y otras sufrieron cárcel por ello?
¿Os imagináis que vuelva a existir una ley de peligrosidad por ser homosexual?
Todo eso, para algunas personas, sería lo tradicional.
Por favor, parad un momento, miraos en el espejo y reflexionad, solo haceros una pregunta… ¿Qué estoy haciendo?
No dudo de que sois unas jóvenes estupendas, posiblemente estuvimos todas juntas el 8 de marzo y en las concentraciones contra La Manada, pero machistas no son solo los violadores y asesinos de mujeres, ciertos lenguajes y actitudes también lo son; y vuestra actitud contra la compañía Jaizkibel lo es.

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