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CHRISTCHURCH
ataque a dos mezquitas de nueva zelanda

Supremacistas islamófobos perpetran una matanza

Un grupo de supremacistas islamófobos perpetró una matanza en dos mezquitas de Nueva Zelanda, matando al menos a 49 personas e hiriendo a otras 48. Los atacantes exhibieron referencias ultraderechistas y de odio a los musulmanes en sus armas, y difundieron en directo la masacre a la vez que tiroteaban a las víctimas.

La tranquila ciudad de Christchurch seguía aún conmocionada mientras la Policía patrullaba las calles y sus habitantes trataban de entender lo sucedido en el suburbio de Linwood, horas después de la matanza de 49 personas en la mezquita Masjid al-Noor y en otro pequeño lugar de culto.

Miembros de la comunidad musulmana de la localidad, muy unida, se congregaron en silencio en el cercano parque Hagley. «Este es el más pacífico, encantador lugar de la tierra y seguirá siéndolo», afirmó a la AFP un palestino que participó en esta reunión. Los tiroteos perpetrados en dos mezquitas de la ciudad por ultraderechistas islamófobos dejaron al menos 49 muertos y 48 heridos en un ataque sin precedentes en Nueva Zelanda.

«Esto solo puede ser descrito como un ataque terrorista», afirmó la primera ministra, Jacinda Ardern, que confirmó la detención de tres hombres y una mujer que no estaban fichados por las autoridades.

Ardern calificó los ataques de «extrema ideología» como «un acto de violencia extraordinario y sin precedentes» en lo que consideró «uno de los días más negros de Nueva Zelanda». Los asaltantes mataron a 30 personas en la mezquita de Al-Noor y a otras 10 en el Centro Islámico Linwood en un ataque en el que el objetivo eran personas inmigrantes y musulmanas. 48 heridos de bala, veinte de ellos graves, incluidos niños, fueron atendidos en el hospital de Christchurch. Una docena tuvieron que ser operados de urgencia.

Uno de los tiroteos fue transmitido en directo a través de las redes sociales por uno de los asaltantes, que aparece con ropa militar dentro del centro de culto disparando a bocajarro a varias personas, pasando de sala en sala con un arma automática de la que cambió el cargador al menos dos veces. Asimismo, los asaltantes difundieron un manifiesto con insultos contra los musulmanes. Uno de los detenidos ha sido acusado de «asesinato» por la Policía, mientras que de los otros tres, dos estaban en posesión de armas y se investiga su implicación, y el cuarto fue puesto en libertad.

También Bulgaria anunció una investigación ya que el principal sospechoso permaneció en este país entre el 9 y el 15 de noviembre de 2018.

El acusado, Brenton Tarrant, un australiano originario del estado de Nueva Gales del Sur, de 28 años, pasará hoy a disposición judicial. Tenía permiso de armas y poseía un pequeño arsenal de armas semiautomáticas. En sus fusiles llevaba escritas referencias ultraderechistas e islamófobas. Entre ellas, el nombre de Josué Estébanez, un exmilitar de ideología nazi que apuñaló mortalmente a un joven antifascista, en 2007 en Madrid. También tenía inscritas fechas como 1683, año del asedio del Imperio Otomano a Viena, y otros nombres como Sebastiano Venier, comandante de la flota veneciana en la batalla de Lepanto contra los turcos.

Asimismo, había escrito el nombre de Luca Traini, un italiano que hirió a seis inmigrantes musulmanes en la localidad de Macerata o personajes históricos como «Pelayu», referencia de la «reconquista» icono del franquismo español.

La sombra de Breivik

Otro de los nombres era el del ultraderechista noruego Anders Breivik. Precisamente, en un documento publicado en Twitter, el autor del atentado de Christchurch afirma que se inspiró en el autor de la matanza de Utøya.

«Tuve solo un breve contacto con el Caballero Justiciero Breivik, y recibí una bendición para mi misión después de haber contactado a sus hermanos caballeros». Sin embargo, el noruego cumple una pena de 21 años susceptibles de prolongarse indefinidamente, recluido en aislamiento y con contactos con el exterior sumamente controlados. Breivik mató a 77 personas en 2011 haciendo explotar una bomba en Oslo, y disparando después contra la multitud en un campamento de las Juventudes del Partido Laborista en la isla de Utøya. Tarrant también llama a seguir su ejemplo en un manifesto racista titulado «La gran sustitución», en referencia a la teoría de extrema derecha según la cual los «pueblos europeos» serían reemplazados por inmigrantes.

Tras el ataque, las autoridades elevaron la alerta al máximo nivel y la Policía hizo estallar de forma controlada dos bolsas halladas en una estación de tren de Auckland, aunque solo contenían materiales de construcción. Además, ordenó el cierre de las mezquitas del país y acordonó las escuelas de Christchurch. Mientras se escuchaban las sirenas policiales y de las ambulancias que acudían a las mezquitas a trasladar muertos y heridos, la alcaldesa Lianne Dalziel, entre lágrimas, insistió en que «tenemos que unirnos para superar esta situación».

 

Turquía insta a la Unión Europea a que extraiga lecciones

Entre las reacciones al atentado de Nueva Zelanda que recibieron la condena de líderes de gobierno y estados de todo el mundo, Turquía advirtió a la Unión Europea para que «extraiga lecciones». «Este incidente terrorista no solo ha sido causado por sus perpetradores, ha sido causado también por políticos irresponsables que propagan el odio contra los musulmanes y la xenofobia», advirtió el ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlüt Çavusoglu, en una rueda de prensa junto a la alta representante de la UE para la Política Exterior, Federica Mogherini, y el comisario europeo de Ampliación, Johannes Hahn.

«Hay lecciones que extraer de este ataque, especialmente en la UE, en los miembros de la UE», indicó el jefe de la diplomacia turca, quien consideró que el «lenguaje de odio que se emplea contra los musulmanes no debería ser considerado como una parte de la libertad de expresión».

Por otra parte, el ministro de Exteriores de Serbia, Ivica Dacic, recalcó que los atacantes no tienen ningún vínculo con el país balcánico, en repuesta a las alusiones que uno de ellos ha hecho al nacionalismo serbio. «Serbia no tiene ninguna conexión con esto. No estamos pidiendo a nadie que vengue a ninguna víctima serbia en el mundo. Condenamos este mal uso (de los símbolos nacionales) que daña los intereses serbios y detendremos a cualquiera que sospechemos que tiene estos pensamientos», señaló Dacic.

En el manifiesto del principal acusado se critica la injerencia de EEUU en los Balcanes a favor de Kosovo, alude a serbios que lucharon contra el Imperio Otomano y en uno de sus vídeos suena una canción en honor al líder serbobosnio Radovan Karadzic, condenado por genocidio y crímenes de guerra.

Por otro lado, mezquitas y otros lugares de culto vieron reforzada su seguridad en el Estado francés, Canadá o Nueva York como medida de precaución.GARA