24/05/2019

La lucha de Gladys del Estal sigue viva 40 años después de su muerte

Gladys Gogoan ha convocado actos para recordar a la joven ecologista la semana que viene en Donostia y en Tutera. En una declaración presentada ayer, manifiesta que «Gladys es una víctima, pero no es una víctima de segunda. Sus familiares y allegados tienen derecho a que las máximas autoridades del Estado reconozcan el daño causado».

GARA|DONOSTIA
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El 3 de junio de 1979 el guardia civil José Martínez Sala acabó con la vida de Gladys del Estal, una joven de 23 años que participaba en una sentada pacífica organizada por la Asociación para la Defensa del Medio Ambiente de la Ribera (Admar) y los Comités Antinucleares de Euskadi en Tutera.

En una declaración presentada ayer en el centro de cultura Tabakalera por los integrantes de la plataforma Gladys Gogoan, se apunta que la joven donostiarra es una víctima, «pero no es una víctima de segunda. Sus familiares y allegados tenemos el derecho a que las máximas autoridades del Estado reconozcan el daño caudado».

«El olvido, el desinterés del estado en reconocer y reparar sus errores nos mueve a mantener viva su memoria, empañada por falsos testimonios, injustos veredictos y la connivencia entre los poderes policial y judicial. Queremos reconocimiento de la injusticia cometida y reparación de su memoria», añaden los impulsores del texto, que advierten de que, si bien a Gladys «no se le puede devolver la vida, sí es posible lograr los objetivos que le llevaron a acudir años a Tudela y que le costaron su muerte».

Recuerdan que «el recuerdo de Gladys, una mujer joven que injusta y paradójicamente murió por defender la vida, nos lleva a reconocer y profundizar en los valores del ecofeminismo, de una vida al margen de la energía nuclear y de las armas». Y apuntan que las reivindicaciones de aquel 3 de junio «siguen estando vigentes».

«Las aguas del Ebro que riegan las huertas riberas no se libran del peligro radioactivo, ya que a pesar del cierre de la central nuclear de Garoña, en el mismo solar de la central se está construyendo una piscina que almacenará los residuos radioactivos generados en sus años de funcionamiento. La amenaza y la inseguridad de sufrir un accidente permanecen cerca», manifiestan en el documento, en el que censuran que «la exigencia del cierre del polígono de tiro de las Bardenas no se ha conseguido y hoy los aviones de la OTAN se ejercitan aquí con fuego real antes de lanzar sus bombas sobre poblaciones en guerra a lo largo del planeta».

«En estos 67 años han sido una treintena los accidentes, los dos últimos en 2015, y son una veintena de pilotos quienes han muerto en los mismos; y se han hecho muchos actos, marchas y pronunciamientos desde diversas instancias: el Parlamento de Navarra se ha posicionado por el desmantelamiento en al menos ocho ocasiones, el Consistorio de Tudela en otras tantas, y ha habido más de un centenar de posicionamientos municipales de otros ayuntamientos exigiendo el desmantelamiento del polígono de tiro», subrayan antes de reclamar «vida, paz y no más guerras».

Donostia y Tutera

Esto mismo es lo que pedirán las personas que participen en los actos convocados para recordar a Gladys. El próximo sábado, 1 de junio, se celebrará una marcha ciclista en Donostia. Partirá a las 11.00 desde el Boulevard. Y una hora después tendrá lugar un homenaje. El domingo, 2 de junio, está prevista una marcha a las Bardenas y una nueva ofrenda en Tutera.

El lunes, día 3, tendrá lugar el último acto en recuerdo de la joven ecologista. Será a las 19.00 en el Koldo Mitxelena de la capital guipuzcoana. Ese mismo día se inaugurará una exposición an la facultad de Informática y se procederá a la apetura oficial de la Sala Gladys del Estal, además de la inauguración de una obra de Xabier Laka.

Está previsto que este intervenga en los actos de la mañana, en los que también tomarán la palabra la vicerrectora de Estudiantes y Estabilidad de la UPV-EHU, Txelo Ruiz, y el decano de Informática, Alexander Mendiburu, así como Paz Zendoia, exalumna del a misma promoción de Gladys del Estal, e Isabel Fernandino, amiga de la joven.

EL GUARDIA CIVIL


El guardia civil que mató a Gladys del Estal, José Martínez Salas, fue condenado a 18 meses de prisión por un delito de «imprudencia temeraria con resultado de muerte». Tras ser condenado fue condecorado en dos ocasiones.