M.I.
VARADOS

La larga espera en un purgatorio legal

Por desgracia la situación de los refugiados y las refugiadas en el sur de Europa no deja de ser noticia, con sucesos vergonzantes para sus gobiernos como los protagonizados por el Open Arms. Es una actualidad que conecta con un pasado reciente, tanto por el lado de la crisis económica griega como por el de la posterior situación creada en los campos donde la realidad de toda esa humanidad desplazada se convierte en una especie de purgatorio legal.

Pero una cosa son las imágenes, sensacionalistas o no, que nos llegan a través de los noticiarios, y otra bien distinta la labor del documental que pretende transmitir otro punto de vista diferente, al margen de la urgencia y del impacto momentáneo. En ese sentido, Helena Taberna se apunta un gran acierto con un largometraje que trata de dejar una huella mayor en el público, por su capacidad para mostrar la vida diaria de los refugiados y las refugiadas. Son personas desubicadas que viven un tiempo suspendido que se les hace eterno, ya que su destino incierto se encuentra en manos de unas autoridades que alargan los plazos burocráticos, sin que las víctimas del éxodo puedan ver resuelta de una vez por todas su integración social mediante la oportuna e imprescindible documentación.

Sin papeles la espera se eterniza, y así lo reflejan los testimonios de Jamal, Mohammad, Ahmad, Christele o Sylvano. Sobreviven en edificios abandonados de Atenas como ocupas, o en los campos de refugiados de la capital griega o de la isla de Lesbos. Pertenecen a la diáspora siria y a la que nunca deja de llegar desde el corazón del África Negra. Son en la mayoría de casos familias rotas por la distancia o los peligros mortales de la travesía, con niños y niñas perdidos, al igual que los ancianos y ancianas que no entienden nada. No son héroes, como mucho supervivientes, gentes que luchan por su derecho a la normalidad, a una existencia sustentada por el trabajo. El problema se agrava en quien se desplaza en silla de ruedas y su movilidad reducida le obliga a hacer un esfuerzo extra por seguir avanzando.