Bajo mínimos para dar continuidad a la mejoría
El equipo azulgrana despide el año sumamente necesitado, con dos partidos en una semana y la enfermería repleta de futbolistas.

El Eibar encontró en San Mamés lo que necesitaba. Le faltó la victoria pero respondió a las dos principales reclamaciones de su técnico: el equipo mantuvo la concentración durante los noventaytantos minutos de partido sin cometer prácticamente ningún error y tuvo la suficente fortaleza mental para aguantar cuando el Athletic empezó a asfixiar y las fuerzas flaqueaban.
Lo mejor del caso, y posiblemente lo más sorprendente, es que el Eibar firmó su mejor partido de las últimas semanas con un equipo repleto de futbolistas poco habituales. Sobre todo en defensa, la línea más afectada por la larga lista de ausencias.
Roberto Correa disputó su segundo partido consecutivo como titular tras llevar en blanco desde el uno de septiembre, cuando jugó los cinco últimos minutos del Wanda. Álvaro Tejero, obligado además a cambiar de banda, llevaba seis jornadas sin minutos e incluso se había quedado en la grada en un par de ocasiones. Y Pedro Bigas sólo había jugado cuatro partidos, apenas dos enteros, antes de enfrentarse al Athletic. A Edu Expósito, desde su última titularidad mes y medio antes, apenas le habían tocado algunos minutos de la basura.
Qué decir de Esteban Burgos. Lastrado por la lesión que se trajo del Alcorcón, incapaz después de ganarse la confianza de José Luis Mendilibar, era el único futbolista de la plantilla junto a Yoel que todavía no había disputado un solo minuto de competición oficial. Saltó al campo en el veinte, en lo que además suponía su debut en Primera, en sustitución de un Bigas k.o. y, como el resto de sus compañeros, estuvo a un nivel inesperadamente espléndido. El Eibar, de hecho, sólo había dejado su puerta a cero en otros tres encuentros esta temporada –curiosamente dos de ellos también a domicilio–, el último hace ya más de dos meses.
No es de extrañar la emocionada satisfacción que mostró José Luis Mendilibar a la conclusión del partido cuando destacó que «han jugado como equipo y han tenido un compromiso muy grande. Y unos cuantos llevaban muy pocos minutos y se han comportado como grandes tipos para el equipo y entre ellos, con sus compañeros».
Curiosamente, la parte negativa tiene protagonistas similares. Bien porque se suman a la lista de bajas, bien porque por la amplitud de ésta, van a pasar de seguir los partidos desde el banquillo o la grada a jugarlo todo. Y eso es mucho porque el equipo acaba el año con dos partidos, debut copero ante la SD Logroñés y la visita del Granada a Ipurua, en cuatro días; estando todavía muy necesitado de puntos y con los recursos mínimos, o quizá ni eso, para dar continuidad a la mejoría.
Hasta siete bajas
Por muy capaz que fuera de acabar el partido de San Mamés, la baja de Burgos parece segura para los dos encuentros. El club confirmó ayer que sufre una «fractura de la pared anterior y posterior del seno maxilar y de la pared orbitaria derecha». Tras acudir al servicio de urgencias hospitalarias, fue dado de alta en la misma noche del sábado, pero ahora será un especialista maxilofacial el que establezca el tratamiento. Aunque descarte el quirófano, y por mucho que hayan evolucionado las máscaras protectoras, los plazos parecen demasiado reducidos para que Burgos vuelva a jugar en 2019.
Los dos únicos nombres que se pueden borrar sin asomo de duda de la lista de bajas son Diop, una vez cumplida su sanción, y Orellana, aunque el chileno sólo podrá jugar en Logroño porque todavía debe cumplir dos partidos de castigo en Liga.
Y a partir de ahí las dudas. Las de los cuatro lesionados que no viajaron a Bilbo, y la de Bigas, que recibió el alta médica tras abandonar San Mamés con una conmoción cerebral pero al que probablemente querrán mantener protegido algunos días. También la certeza: José Luis Mendilibar tendrá que volver a recurrir al Vitoria porque, en el peor de los casos, puede quedarse con sólo 16 jugadores disponibles para visitar al Logroñés y apenas 15 para recibir al Granada el próximo viernes.
De Marcos podría ir al quirófano
La solución al tormento que está viviendo Óscar de Marcos esta temporada podría estar en el quirófano. El Athletic informó ayer de que el jugador pasará consulta en Madrid este jueves para valorar las molestias en el tobillo izquierdo y el tratamiento necesario. «No se excluye», afirma la nota del club, una posible artroscopia.
El martirio del alavés comenzó el 24 de agosto, cuando se lesionó en Getafe. Reapareció el 6 de octubre en Vigo pero tampoco pudo acabar el partido. Tres semanas más tarde volvía a vestirse de corto en el Wanda, donde tampoco completó los noventa minutos. Desde entonces no ha vuelto a jugar y apenas ha podido siquiera entrenar con el equipo.
Evidentemente, no podrá jugar los dos últimos partidos del año, ante Intercity y Real Madrid. Tampoco se espera que puedan disputarlos Iker Muniain y Aritz Aduriz. Ander Capa se perderá el choque del Bernabéu por sanción, tras ver la quinta amarilla el sábado, pero sí podrá viajar a Alicante. A.U.L.
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