GARA
BUENOS AIRES

París extradita a Argentina a un acusado de crímenes en la dictadura

El expolicía argentino Mario Sandoval llegó ayer a Buenos Aires tras ser extraditado desde París, para responder por la desaparición del estudiante Hernán Abriata durante la última dictadura militar (1976-1983).

La Justicia argentina inició la solicitud de extradición en 2012 con el objetivo de juzgarlo por crímenes contra la humanidad en más de 500 casos de «asesinatos, torturas o secuestros», aunque finalmente las autoridades francesas autorizaron su entrega restringiendo las causas a la desaparición de Abriata.

Sandoval trató de obstaculizarla con recursos ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y el Consejo de Estado francés, así como al lograr la nacionalidad francesa. El expolicía residía en el Estado francés desde 1985 y finalmente fue arrestado el pasado miércoles en su domicilio de Nogent sur Marne, a las afueras de París, lo que puso fin a un proceso de siete años.

Un momento doloroso

Su llegada a Argentina se vive como «un momento muy doloroso» en el entorno del estudiante desaparecido, quien al igual que otras decenas de miles de personas fue retenido y torturado en la Escuela de Mecánica de la Armada, en cuyas paredes dejó grabado el mensaje: «H.A. Mónica te amo», recordando a su esposa, Mónica Dittmar.

«Parece que las víctimas somos a veces las que tenemos que exponernos, estamos viviendo un momento doloroso, triste», afirmó ayer Dittmar ante las próximas declaraciones en el juicio.

La Cancillería del recién estrenado Gobierno argentino consideró que la extradición «consolida la máxima de que los delitos de lesa humanidad no deben quedar impunes».