Ion SALGADO
ARABA

LAS SALVAS DE LA ERTZAINTZA NO ACALLAN LA VOZ DE MILES DE PERSONAS EN GASTEIZ

MILES DE PERSONAS PARTICIPARON AYER EN LAS MOVILIZACIONES CONVOCADAS CON MOTIVO DE LA HUELGA GENERAL EN ARABA. LA MARCHA MÁS NUMEROSA TUVO LUGAR EN GASTEIZ, UNA CIUDAD QUE AMANECIÓ TOMADA POR UN AMPLIO DISPOSITIVO POLICIAL. PESE A TODO, LAS SALVAS NO ACALLARON A LA CIUDADANÍA.

Gasteiz amaneció ayer a medio gas, con piquetes informativos en los polígonos industriales y en las grandes superficies comerciales, como El Boulevard o El Corte Inglés, donde la Policía Local identificó a media docena de jóvenes. Los agentes estuvieron acompañados por la Ertzaintza, que lanzó salvas para dispersar a los congregados.

De ahí partió una columna a la que se sumó el movimiento feminista en la calle General Álava, una de las principales arterias comerciales de la ciudad. Al igual que en El Corte Inglés, se repitieron las carreras de los uniformados, que mantuvieron un férreo control sobre el piquete a su paso por las calles del Ensanche y de Errota, donde realizaron una sentada, una protesta pacífica que finalizó pasadas las 11.30, media hora antes del inicio de la manifestación.

La marcha, a la que asistieron más de 12.000 personas, según el recuento realizado por GARA –25.000 según los convocantes–, avanzó por la calle Francia hacia el corazón de la ciudad, pasando por la calle Paz, donde se vivieron momentos de tensión. Los ertzainas volvieron a lanzar salvas, y los manifestantes, muchos de ellos jóvenes, salieron corriendo hacia la calle Independencia. Un atajo que muchos emplearon para llegar a la plaza de la Virgen Blanca, donde se colocó el escenario.

Las primeras en tomar la palabra fueron dos mujeres del movimiento de pensionistas de Araba, que exigieron al Gobierno español y a los ejecutivos de Gasteiz e Iruñea «medidas urgentes para garantizar el sistema público de pensiones, manteniendo el poder adquisitivo y erradicando la brecha de género». Exigieron también la derogación de las reformas laborales impuestas por Madrid, reivindicación a la que se sumaron los representantes sindicales.

Estos mostraron su satisfacción por una huelga general que movilizó a miles de personas en todo el herrialde, y que tuvo una incidencia más que notable en el sector educativo. «Ha sido un hito, y ahora empezamos una nueva fase», manifestó Arantxa Vázquez, de LAB.