21/02/2020

DAVID PLA
EXINTERLOCUTOR DE ETA

David Pla ha vuelto, tras diez años de ausencia, a Nafarroa. La decisión de la jueza María Tardón le ha permitido «volver a visitar las calles y a saludar a los amigos de siempre», aunque esa libertad con condiciones le impide regresar al hogar que comparte con su pareja y sus dos hijos. «Antes no podía venir a Iruñea; ahora no me dejan ir a Hendaia», resume, e insta a «no normalizar cosas que no deben ocurrir».

«La cárcel no puede ser vista como el medio natural de los independentistas»
Maite UBIRIA BEAUMONT|HENDAIA
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Desde el 13 de febrero los acontecimientos se han precipitado para David Pla. Ese día le detuvieron camino de la comisaría de Hendaia. Le llevaron a la cárcel de Baiona. Allí durmió cinco noches antes de ser entregado y pasar por la cárcel madrileña de Soto del Real, antes de comparecer en la Audiencia Nacional y quedar en libertad. Habla para GARA de esa «noria», y de los pasos a dar para «construir un país sin presos y en el que todos puedan andar libremente».

Debe haberle causado impresión caminar de nuevo por Iruñea. ¿Cómo ha visto la ciudad?

No he tenido todavía mucho tiempo, porque el miércoles llegamos tarde de Madrid, pero siempre se mueve algo ahí dentro el volver a casa. Me apetece andar por los sitios que frecuentaba, volver a Alde Zaharra. Lo que más ilusión me hace es cruzar las calles de siempre y saludar a los viejos conocidos. Hace diez años que me fui y siento una sensación extraña, que voy interiorizando poco a poco.

Han pasado solo unas horas desde que quedara libre tras comparecer en la Audiencia Nacional. ¿Era lo esperado?

Fue como esperábamos, ya que se trata de un caso muy claro. Salimos contentos, aunque la única pega que se puede poner es que, hoy por hoy, no pueda volver a mi lugar de residencia.

Porque la jueza ha establecido la prohibición de salida de «territorio español», lo que para usted implica no ir a casa...

Otra vez volvemos a toparnos con esa frontera impuesta. Antes me impedían volver a Iruñea, ahora no me dejan volver a Hendaia. Lo ocurrido demuestra el lastre que todavía soportamos. Vivimos bajo el dominio de dos estados y no podemos andar como queramos en nuestro propio pueblo. Esperamos, de todas formas, superar pronto ese último obstáculo.

Está usted pendiente de que se decida si hay «cosa juzgada», cara al archivo de la causa.

Por eso digo que estamos contentos, pero sin perder la prudencia, ya que, aunque el caso es muy claro, sabemos que hay quienes prefieren seguir con la vieja lógica, pese a que hace tiempo que tenían que haber tomado otra dirección. Porque este pueblo quiere avanzar y construir un futuro sin presos. Y afrontar, antes o después, también el conflicto político.

En París, el procurador (fiscal) avaló la euroorden que aceptó el Tribunal de Apelación.

Está claro que tenemos un problema con una Fiscalía francesa que no asume el cambio de contexto. Ocurre en mi caso y en otros. Es muy lamentable.

En Madrid, el fiscal no se opuso a su puesta en libertad, pese a poner condiciones.

Quizás porque el caso era claro, lo cierto es que la Fiscalía adoptó una actitud positiva. Es un avance, deben venir otros pasos y desde distintas instancias.

Sin embargo, ¿cómo se entiende que pudiendo entregarle, en base a la euroorden, le llevaran a la cárcel con el consiguiente mal trago para su familia?

Creo que persiste una forma de pensar muy arraigada por la que la cárcel es algo así como el medio natural para los independenistas. Es denunciable y no deberíamos acostumbrarnos.

¿Cree que se ha normalizado ese paso, incluso digamos «gratuito», por la cárcel?

Quizás, por nuestra historia, hemos llegado a normalizar la cárcel, pero a mí me podían haber entregado sin llevarme a la de Baiona cinco días. No es normal que persista ese déficit en materia de libertades y derechos.

Habla todavía con enfado.

En los días que pasé en la cárcel estaba enfadado, por la situación impuesta a mi familia. Creo que no debemos permitir que sigan pensando que la cárcel es el entorno natural de los independentistas.

¿Su objetivo es volver cuanto antes a su entorno vital?

Mi idea sigue siendo volver cuanto antes a casa y, desde Hendaia, volver a poder andar libremente por todo mi país.

Podían haberme entregado enseguida, pero me tuvieron cinco días en la cárcel de Baiona. No es aceptable esa vulneración permanente de derechosFrente a esa lógica vieja, esa mentalidad del pasado, hay un pueblo que aspira, y va a seguir luchando, por un país sin presos