Mikel CHAMIZO
DONOSTIA

Les Musiciens du Louvre clausuran la Quincena Musical

Tras cuatro semanas y alrededor de 45 espectáculos, la Quincena Musical llega hoy a su final con la presencia de Les Musiciens du Louvre, primera orquesta extranjera que actúa en el Euskal Herria desde el confinamiento.  El concierto comenzará a las 20:00 en el Kursaal.

La Quincena Musical llega hoy a su final con uno de los conciertos más esperados de esta edición que se ha desarrollado bajo duras restricciones en la programación y en el aforo. Precisamente por eso, la cita de esta tarde cobra un valor especial, ya que estará protagonizada por la primera orquesta internacional que visite Euskal Herria desde el confinamiento. 

Les Musiciens du Louvre es una formación de instrumentos de época que tiene su sede en el sur del Estado francés, en Grenoble, y cuyos músicos han hecho el viaje en tren y luego autobús para poder ofrecer estos conciertos tanto en Donostia como en el Festival de Santander. Llegan liderados por el director que fundó el conjunto en 1982, Mark Minkowski, que ha sido una de las figuras más influyentes en el desarrollo de la interpretación históricamente informada –la que trata de averiguar cómo se tocaban las músicas antiguas en su propia época–.

 

Todo Mozart

Bajo la dirección de Minkoswki, Les Musiciens du Louvre, que tiene su sede en el Convento de la Orden de los Mínimos de Grenoble, comenzó explorando la música barroca francesa y a autores como Handel, pero con los años fueron ampliando su repertorio para incluir también músicas del Clasicismo e incluso del Romanticismo, interpretadas siempre con copias de instrumentos de la época. Así, en los últimos 30 años han abordado a compositores como Purcell, Rameau, Haydn y Mozart, que suelen ser habituales entre este tipo de agrupaciones, pero Les Musiciens se han atrevido también con Schubert y con autores franceses del siglo XIX como Berlioz, Bizet u Offenbach.

En esta ocasión, sin embargo, se centrarán en una de las grandes especialidades de Minkowski: Mozart. La música del austriaco ya ha estado presente en el festival, ya que sus partituras sinfónicas no requieren orquestas muy grandes y resulta cómoda en las actuales circunstancias. Para esta clasura, han escogido dos de las sinfonías más famosas de su trilogía final, las número 39 y 41, consideradas como una de las cimas más altas de toda la producción mozartiana. Se trata además de dos obras compuestas en tiempos de crisis, con Mozart a la espera de cuándo volvería a haber conciertos para poder estrenarlas, así que su elección en estos momentos parece muy oportuna.