Mikel INSAUSTI
CRÍTICA «Scream»

¿Cuántas veces serías capaz de ver la misma película?

Vaya de entrada que crítica y público aplauden la nueva entrega de la saga “Scream” (2022). Una quinta entrega que hará las delicias de quienes se conformen con ver exactamente lo que esperaban, con el añadido extra de mayor violencia en la escenificación de los asesinatos, dado que si al subgénero “slasher” le quitas la excitación del gore sangriento deja al descubierto su elementalidad pueril de mecanismo de chupete. Y, encima, es larga, así que el gozo o el tormento se eternizan para alborozo de unos y fastidio de otros. Los continuadores del mestro Wes Craven lo tenían muy fácil, ya que el trabajo del tandem Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett se limita a copiar lo que ya había, no sea que el sector fan se enoje con ellos. De cosecha propia, por poner algo, actualizan el repertorio de bromas hacia la industria del cine horrorífico riéndose de la emergente modalidad autoral, representada principalmente por las películas de la productora A24.

Como de costumbre el punto de partida argumental es la consabida llamada teléfonica anónima, siendo la joven Sara (Jenna Ortega), hermana pequeña de Sam (Melissa Barrera) la que responde. La amenazante voz le plantea un acertijo, como forma de dar comienzo nuevamente al pertinente juego criminal, así que la pregunta que lanzo en el enunciado de la crítica me parece apropiada para el público adolescente educado en la repetición consumista, tanto en lo tocante a la comida rápida como a la oferta audiovisual de las plataformas. Que más da si se trata de una continuación, un remake o un relanzamiento.

Estamos ante la versión terrorífica del Día de la Marmota, con Ghostface matando adolescentes en bucle, gracias a la ventaja de que cualquiera puede ponerse su máscara y armarse con un gran cuchillo para sembrar el pánico. Sí, porque al susto y al grito le sigue la consabida risita, a sabiendas de que no hay que toamarse en serio lo visto.