Inglaterra pasa factura a Boris Johnson en las elecciones locales

Desde que obtuviese la victoria por mayoría absoluta en las elecciones generales británicas de 2019, Boris Johnson no se había vuelto a enfrentar a las urnas. Y los comicios locales le han pasado la factura de tres años marcados por el Brexit y el covid-19, y rematados por el escándalo de las fiestas organizadas en Downing Street durante el confinamiento, con la pérdida de plazas históricas del conservadurismo.
Los resultados fueron cayendo a cuentagotas, pero la tendencia fue clara: Johnson va a salir muy tocado de las elecciones a 200 concejos y ayuntamientos que celebraron en Inglaterra, Escocia y Gales, además de los comicios en el norte de Irlanda. Aun así, no será el derrumbe temido por algunos tras la cascada de revelaciones sobre las fiestas durante los confinamientos, por los que el jefe de Gobierno fue sancionado con una multa.
En Inglaterra, los laboristas se hicieron con Wandsworth, el consejo local favorito de Margaret Thatcher y tory desde 1978, y tomaron el control de los ayuntamientos de Westminster y Barnet por primera vez desde su creación en 1964.
Dos consejos emblemáticos que suponen un duro golpe para el Partido Conservador. Ravi Govindia, el candidato conservador en Wandsworth, ha dejado claro su análisis del resultado: «Boris Johnson».
Otros consejos relevantes, como el de la ciudad de Southampton, también han pasado a manos laboristas.
Sus ganancias fueron más limitadas fuera de la capital y particularmente en las regiones populares del centro y norte de Inglaterra, que el partido debe recuperar si quiere tomar el poder.
Además, los liberal-demócratas arrebataron una plaza tan importante como Portsmouth. En Tandrige, los conservadores pasaron de primera a tercera fuerza, por detrás de independientes y liberal-demócratas.
Los resultados fueron dibujado otra piedra en el camino de Johnson, que el primer ministro vio solo como un bache, mientras para la oposición es el principio de su fin.
En total, según resultados todavía ayer parciales, los conservadores perdieron 11 consejos y más de 200 concejales mientras que los laboristas ganaron siete consejos y más de 120 concejales.
También tuvieron importantes subidas los Liberal-Demócratas y, sobre todo, Los Verdes, que doblan los resultados de los anteriores comicios.
El presidente del Partido Conservador, Oliver Dowden, reconoció en declaraciones a Sky News que la formación ha tenido «resultados difíciles» en algunas plazas, pero señaló que, «sin duda», los laboristas no están todavía «en el camino hacia el poder».
Bache o punto de inflexión
Boris Johnson habló de resultados «mixtos», reconociendo una «noche dura» para los conservadores en algunas áreas, pero reclamando avances en otras.
Envalentonado por los resultados en Londres, el líder laborista, Keir Starmer, vio, en cambio, un «punto de inflexión»: «Enviamos un mensaje al primer ministro, Gran Bretaña se merece algo mejor», señaló, antes de tuitear «el cambio comienza ahora».
Tradicionalmente marcadas por temas muy locales y baja participación, además del escándalo de las fiestas en Downing Street durante el confinamiento, los conservadores, en el Gobierno hace doce años, también han sido criticados por su insuficiente apoyo a los hogares estrangulados por la inflación, que se espera supere el 10% en los próximos meses.
Aunque su popularidad se ha derrumbado en los últimos meses, Johnson hasta ahora ha capeado el temporal y está decidido a permanecer en el poder y liderar la batalla por las elecciones legislativas de 2024.
El politólogo Simon Usherwood de la Open University cree que los malos resultados no han supuesto «una señal lo suficientemente fuerte como para convencer a muchos parlamentarios de que es hora de deshacerse de Johnson».
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