Mínimos históricos
Nuestra intrahistoria se va encorsetado por los máximos y los mínimos históricos, aplicados a cualquier circunstancia o evento consuetudinario. Las temperaturas, el precio de la electricidad, el hielo o el consumo de televisión. Cada hito por arriba o por abajo, significa una tendencia, una simple advertencia coyuntural y estacional o un cambio en el consumo, por ejemplo, de la televisión generalista que es donde se colocan las masas de espectadores y, donde anidan los nichos de votos de mayor flexibilidad o manipulación, según se mire con ojos franciscanos o jesuíticos.
Se detecta una caída de audiencia a «mínimos históricos» en TVE y Tele5. La televisión pública cubre muchos eventos institucionales, tiene unos servicios informativos que deberían reflejar la pluralidad y que siempre, por una razón u otra, están cuestionados en su auténtica libertad para informar sin consultas previas, ni consignas, ni escorarse a un lado u otro. Ahora TVE no es una televisión del gobierno de manera absoluta. Hay muchos filtros intermedios de contrastado signo derechista que hasta pueden confundir.
Tele5 es un modelo obsoleto, acabado, sus chismes y programas autorreferenciales parecen agotados en su capacidad de mantener las audiencias requeridas. Su tendencia general en programas almacén es claramente de derecha extrema. Los noticiarios, aunque parezca una contradicción, tienen un punto de mayor equidistancia. Su descenso está provocando una reflexión más allá de los especialistas. ¿Es algo generacional, político o una coincidencia de factores aleatorios?

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