Liz Truss, escogida para dar continuidad al proyecto de Johnson
El Partido Conservador de Gran Bretaña ha escogido a su nueva líder. Las predicciones no han fallado y Liz Truss sucederá hoy a Boris Johnson tanto al frente de los tories como al mando del Gobierno británico. Oídos sordos frente a las voces que piden un nuevo referéndum en Escocia, bajada de impuestos y gas y petróleo ante la crisis energética, ejes del proyecto de Truss.

Liz Truss (Oxford, 1975) será la nueva primera ministra del Gobierno británico. La militancia del Partido Conservador la ha escogido como nueva líder tory y, a su vez, como sustituta de Boris Johnson al frente del Ejecutivo de las islas. En la última fase de las primarias, que arrancaron el pasado 7 de julio con el anuncio de dimisión de Johnson, se ha impuesto a Rishi Sunak.
La formación conservadora lo anunció en un acto ayer al mediodía en el centro de conferencias Queen Elizabeth II de Londres. El traspaso de poderes se realizará hoy, por primera vez en Escocia, en la residencia Balmoral, donde la reina Isabel II recibirá a la nueva premier. Johnson también acudirá al norte de la isla para presentar su renuncia.
«Es un honor», comenzó su intervención la nueva líder británica tras conocerse su victoria para agradecer el trabajo hecho tanto a su rival en estas primarias como a su predecesor, Boris Johnson. «Boris, tienes el Brexit hecho. Aplastaste a Jeremy Corbyn, lanzaste la vacuna y te enfrentaste a Vladimir Putin. Fuiste admirado desde Kiev hasta Carlisle», resaltó. Esta última frase no pasó desapercibida. Y es que Carlisle, al norte de Inglaterra, marca frontera con Escocia, que quedó fuera de la frase de la nueva primera ministra.
Primeras promesas
En campaña, Truss ha insistido, como medida estrella, en la necesidad de una economía con impuestos más bajos y baja regulación, asumiendo que el endeudamiento del Gobierno aumentará por un tiempo, pero prometiendo un enfoque «fiscalmente responsable». Truss ha propuesto un paquete de 30.000 libras esterlinas en recortes de impuestos para finales de mes, argumentando que la carga fiscal de Gran Bretaña está detrás del lento crecimiento en el país. Parece que este ha sido el principal motivo para convencer a la mayoría de los cerca de 172.437 miembros del partido. Truss recibió 81.326 apoyos (57,4%), frente a los 60.399 de Sunak (42,6%) de los militantes que participaron en la votación. Es el margen más estrecho en unas primarias conservadoras desde que pusieron en marcha este sistema de elección.
De hecho, en su breve discurso de ayer, insistió en que cree «en la libertad, en la capacidad de controlar nuestras propias vidas, en impuestos bajos y en la responsabilidad personal» como ejes de su proyecto político. «Entregaré un plan audaz para reducir los impuestos y hacer crecer nuestra economía. Cumpliré con la crisis energética, lidiando con las facturas de energía de las personas, pero también con los problemas a largo plazo que tenemos sobre el suministro de energía. Y cumpliré con el Servicio Nacional de Salud», señaló. En campaña llegó a prometer 130 licencias nuevas para realizar perforaciones de gas y petróleo en el mar del Norte.
Entre los nombres importantes que suenan para acompañar a Truss en el nuevo Ejecutivo, se encuentran figuras conservadoras conocidas, entre ellas, Jacob Rees-Mogg, actual secretario de Estado para las Oportunidades del Brexit y la Eficiencia Gubernamental y cercano a Johnson, Suella Braverman, con un importante papel en las negociaciones entre el Gobierno británico y la Unión Europea por el Brexit, y David Frost, euroescéptico de línea dura.
Desde 2021, Truss ocupaba el cargo de secretaria de Estado para las Relaciones Exteriores en el Ejecutivo de Johnson, donde también era ministra de la Mujer e Igualdad. También tuvo distintos cargos en los gabinetes de David Cameron y Theresa May.
En campaña, su equipo ha apuntado a Ronald Reagan y Margaret Thatcher como sus principales influencias, hasta el punto de ser definida como «La Nueva Dama de Hierro».
Escocia, en la agenda
Este apodo no le ha otorgado grandes avales en Escocia, que se presenta como el primer reto (y el más importante junto a la disputa abierta con la UE por el Brexit) en su llegada al poder. El medio “The Sunday Times” informó el pasado fin de semana de que altos cargos del Gobierno británico buscan imponer una nueva legislación que haría necesario que más de la mitad del electorado escocés votara «Sí» para que se aceptara el resultado en un futuro referéndum. Truss, por su parte, ha apostado de forma reiterada por «ignorar» las peticiones del Ejecutivo de Edimburgo. Con la frase pronunciada ayer citando Carlisle, no parece demasiado preocupada en acercar posturas con el norte de la isla.
Si Johnson, a la hora de rechazar un nuevo referéndum, ha repetido que «no es el momento», Truss, en el único encuentro que las primarias conservadoras han celebrado en Escocia, el realizado en Perth, respondió de la siguiente manera a la pregunta sobre la posibilidad de que se lleve a cabo la consulta: «No, no y no. Nunca, nunca permitiría que nuestra familia (de naciones) se divida».
Antes de conocerse la victoria de Truss, la premier escocesa Nicola Sturgeon había rechazado esta postura: «No es una señal de fuerza por parte de Liz Truss hablar de bloquear un referéndum o, como sugieren algunos informes, manipular las reglas para un referéndum. Es una señal de debilidad fundamental y una falta de confianza en su caso para la Unión». Una vez conocida la victoria de la política de Oxford, Sturgeon le felicitó a través de las redes sociales. «Felicidades a Liz Truss. Nuestras diferencias políticas son profundas, pero buscaré construir una buena relación de trabajo con ella como lo hice con los últimos tres primeros ministros. Ahora debe congelar las facturas de energía para las personas y las empresas, brindar más apoyo en efectivo y aumentar los fondos para los servicios públicos», escribió.
El consejo que reciba la nueva primera ministro será crucial, ya que se espera que el asesor especial de Boris Johnson en Escocia, Lord Macinnes, una figura de gran experiencia, abandone su puesto.
Truss es la impulsora de la ley que permitiría a Londres incumplir el acuerdo del Brexit y una de las reacciones más esperadas de ayer era la de la Unión Europa. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, trató de construir puentes, al menos en un primer mensaje. «La UE y el Reino Unido son socios. Enfrentamos muchos retos juntos, desde el cambio climático hasta la invasión rusa de Ucrania. Espero una relación constructiva en respeto total de nuestros acuerdos», escribió en Twitter.

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